Retenciones: un triunfo más holgado que en la 125, con menos tropa propia

Retenciones: un triunfo más holgado que en la 125, con menos tropa propia
El apoyo de doce aliados que habían votado en contra un año atrás, fue clave para estirar la ventaja.
Una banca recuperada por la renuncia de un disidente, dos sillas ocupadas oportunamente por sus dueños, más tres diputados propios y 12 ajenos que se dieron vuelta. Esa fue la combinación que le permitió al kirchnerismo ganar el miércoles una votación ligada con las retenciones de un modo más holgado que con la recordada resolución 125, hace poco más de un año. En aquel entonces, con un bloque de 126 diputados propios, el oficialismo triunfó con lo justo: 129. Hace unos días, pese a tener una tropa reducida (110 legisladores), el oficialismo obtuvo 136 votos.

En la madrugada del 5 de julio de 2008, el kirchnerismo vio en vivo, en el recinto, cómo se le esfumaba esa cómoda mayoría, con 15 diputados que votaron en contra de la 125. El más emblemático, Felipe Solá, un "traidor hijo de mil puta" en la definición académica de Carlos Kunkel. Varios de esos disidentes no volverían nunca más al rebaño K. Pero curiosamente, Solá renunció a su banca para ser nuevamente candidato y le permitió al kirchnerismo recuperar un voto, en las manos de Juan Lorges, su reemplazante.

Hubo otras dos bancas recuperadas, las del cordobés Francisco Delich y el bonaerense Jorge Rivas, dos aliados incondicionales que hace un año no estaban en el recinto. Delich gozaba de una licencia y Rivas no había podido ocupar su lugar luego del terrible ataque que sufrió por un robo y casi le cuesta la vida.

El resto de los votos que acumuló el miércoles el kirchnerismo en comparación a la 125, y que le permiten al Ejecutivo mantener el nivel actual de retenciones, vienen de 15 legisladores que cambiaron su posición de un año a otro. En el caso inverso, es decir que con la 125 acompañaron al oficialismo y ahora votaron en contra, se anotaron "sólo" cinco diputados. De los diputados que se dieron vuelta a favor del kirchnerismo, tres son propios: los pampeanos Manuel Baladrón y Marta Osorio, y la bonaerense Graciela Camaño, esposa del díscolo sindicalista y diputado Luis Barrionuevo. Y 12 son ajenos: los neuquinos Hugo Acuña, José Brillo y Alicia Comelli (del MPN); los catamarqueños Raúl Paroli y Genaro Collantes (del Frente Cívico); los ex aristas Carlos Raimundi, Nélida Belous, Emilio García Méndez y Leonardo Gorbacz; el santiagueño Cristian Oliva (Frente Cívico); el rionegrino Juan Carlos Scalesi (Consenso Federal); y la bonaerense Paola Spátola (Guardia Peronista).

¿Qué llevó a estos diputados a acercarse al oficialismo en el momento de menor reputación del kirchnerismo? En muchos casos, como los neuquinos o los catamarqueños, la dependencia del Gobierno nacional para las obras provinciales es fundamental.

En otros casos, como el de los ex aristas de Solidaridad e Igualdad, algunos cambios al proyecto original los acercaron a un oficialismo con el que nunca estuvieron abierta y verdaderamente enfrentados. En la oposición, aconsejan no descartar concesiones y favores que acaso nunca salgan a la luz.

Como paraguas, todos corrieron con una ventaja: sin el apoyo explícito de los grandes centros urbanos, la presión que los ruralistas pueden ejercer sobre los legisladores es una caricia en comparación a lo que pasaba hace un año.

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