Hay resurgimiento en el uso de bibliotecas.

En épocas de crisis el ingenio se agudiza y viejas prácticas se reavivan.
Añatuya. Las bibliotecas populares y escolares se convirtieron, al menos en los primeros días de clases, en un verdadero centro de movimiento, ya que los niños y adolescentes, al no poder comprar libros o sacar fotocopias por la crisis, se vuelcan a estos lugares.

En la ciudad de Añatuya funcionan dos bibliotecas populares, las cuales cuentan con un importante número de libros para cada uno de los niveles, y a ésto se suman las bibliotecas escolares, que también tienen libros para los diferentes cursos.

La crisis económica golpeó a la gran mayoría de hogares añatuyenses, afectando sobremanera los bolsillos de las familias, precisamente en este tiempo que comenzaron las actividades áulicas.

Hasta el año pasado los alumnos preferían fotocopiar los textos originales y no adquirir libros. Pero este año prefieren acercarse hasta las bibliotecas.

Juan, un docente del Nivel Secundario, dijo que “a partir de este año y debido a la crisis, los alumnos deben tomar conciencia de que deben acudir a las bibliotecas porque allí tienen toda la información suficiente y necesaria”.

De todas formas desde las bibliotecas se encuentran trabajando para seguir aportando lo suyo hacia la comunidad, especialmente a los docentes y alumnos.

En cuanto a las bibliotecas escolares, las mismas cuentan con el material suficiente para que los principales actores de la educación trabajen sin ningún tipo de inconvenientes.

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