El resultado fiscal real del Tesoro fue deficitario y sumó $ 100 millones

El resultado fiscal real del Tesoro fue deficitario y sumó $ 100 millones
Con la alcancía de la ANSeS en franco deterioro y un gasto inflexible a la baja, urge la necesidad de encontrar nuevas vías de financiamiento mientras pasa la crisis
De los tres pilares del modelo K, dólar alto, superávit comercial y superávit fiscal, sólo queda uno en pie. El superávit fiscal se esfumó al ritmo de las necesidades de caja que nacieron con la crisis y las elecciones anticipadas, mientras que las ventajas del tipo de cambio competitivo fueron absorbidas por la inflación. Sólo el excedente del comercio exterior, producto del derrumbe de las importaciones, mantiene viva la vieja fórmula del éxito económico kirchnerista.

El déficit financiero, que tiene en cuenta el pago de intereses de la deuda, fue de casi 100 millones de pesos en los primeros cinco meses del año, con una baja de más de $ 12.200 millones en comparación con el mismo período del año anterior.

A diferencia del resultado primario, que no considera el pago de intereses de la deuda, el resultado financiero es el indicador más adecuado para medir el estado de la caja del Fisco y su desequilibrio actual. En lo que va del año el Estado pagó $ 6.359 millones en intereses de la deuda pública. En consecuencia, el superávit primario acumulado durante los primeros cinco meses alcanzó $ 6.262 millones y tuvo una caída de 65% en la comparación interanual. Si además se tiene en cuenta una inflación cercana al 15% la disminución sería incluso mayor y rondaría el 80%.

La diferencia es sutil pero importante: el superávit fiscal no se redujo sino que desapareció. Su lugar fue ocupado por un rojo aún incipiente gracias al aporte de las alcancías de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS).

La necesidad de apuntalar el consumo y el empleo obligó a muchos países a seguir el mismo camino que la Argentina e incurrir en un deterioro de las cuentas públicas. Sin embargo, los antecedentes de la economía local juegan un rol clave en las expectativas a la hora de medir las consecuencias futuras del déficit.

Mientras que en otras latitudes el déficit fiscal es visto como transitorio y los riesgos de devaluación o default se reducen al mínimo gracias a la reputación de los gobiernos, en la Argentina ocurre lo contrario. La historia pesa, lo transitorio se vuelve permanente e invita a medir las probabilidades de un ajuste brusco con un impuestazo o una devaluación que eleve los ingresos en moneda local.

Pero más allá de la dinámica de las expectativas, será difícil que el gasto público siga en lo que queda del año el crecimiento que mostró en el primer semestre. El gasto en obras pública y las transferencias de capital a provincias crecieron 160% en la comparación interanual y explicaron 39% del gasto adicional del Estado. Desde octubre de 2008, mes en el que se agudizó la crisis tras la quiebra de Lehman Brothers, las erogaciones en obra pública explicaron 20% del incremento adicional de gasto.

Por otro lado, la crisis tuvo un fuerte impacto en los ingresos públicos que crecieron apenas 15,5% desde octubre de 2008, mientras que en el año anterior lo hicieron al 36,1%, según precisó un informe de la consultora Economía & Regiones. La recaudación tributaria sufrió los avatares del parate de actividad en los principales tributos, IVA y Ganancias. En tanto que las retenciones a la exportación se vieron afectadas por la baja en el precio de los commodities, que recién en las últimas semanas mostraron un cambio de tendencia aún difuso.

Las elecciones tampoco pasaron desapercibidas para el Fisco. Las transferencias discrecionales a provincias presentaron en mayo el segundo mayor crecimiento en lo que va de 2009 con un alza de 89,1% interanual sumando $ 2.142 millones.

También en las provincias se diluyó el ahorro y la mayoría de los principales distritos del país atraviesan por una situación delicada. La provincia de Buenos Aires tendrá un déficit cercano a los $ 6.000 millones y la Ciudad de Buenos Aires de $ 1.000 millones en 2009.

Mientras tanto el Gobierno espera que pase el temporal externo para recuperar los niveles de actividad y la recaudación de los impuestos del comercio externo, y sostiene el mercado interno con los fondos de una ANSeS que dista mucho de mostrar los resultados de las épocas de bonanzas.

Comentá la nota