No hay resultado que altere mucho la foto del Congreso

Por: Rubén Rabanal

Con el fin de la campaña se acerca también el momento en que tanto el Gobierno como la oposición deberán reconocer el verdadero sentido de estas elecciones. Fuera de pronósticos y sondeos, el resultado real aparecerá el 29 de junio cuando se conozca cuántos diputados consiguió renovar cada fuerza en relación con los que debió arriesgar el domingo.

Para el kirchnerismo el dilema no es sólo una cuestión numérica, sino también de nombres. Es la fuerza que pone en riesgo más cantidad de diputados por la provincia de Buenos Aires, por lo que el esfuerzo para recuperarlos es mayor. Allí el Frente para la Victoria arriesga 20 legisladores mientras que la UCR, la Coalición Cívica y aliados sólo 5.

Ese número hay que sumarlo a los diputados que siguen con mandato hasta 2011: el Acuerdo Cívico y Social tiene 9 en esas condiciones y el kirchnerismo 13. Queda claro que para ratificar allí una amplia mayoría el Gobierno necesitaría una diferencia a favor más importante que la que indican las especulaciones por estos días.

En cuanto a los nombres que están en danza el problema para el kirchnerismo no es menor: toda la cúpula del oficialismo en Diputados tuvo que ir a renovar en esta ocasión. Así en la lista aparecen Héctor Recalde, Diana Conti, Carlos Kunkel, Luis Cigogna, Mariano West, Carlos «Cuto» Moreno, Remo Carlotto, Juliana Di Tullio, Dante Dovena, Edgardo Depetri, Mabel Müller, Luis Ilarregui, Marcelo Fernández y Nora César.

En todos esos casos se trata del núcleo leal actual del kirchnerismo en Diputados que va en masa a la reelección. No son los únicos: más abajo en la lista aparecen otros legisladores que también deben dejar bancas este año, pero que difícilmente consigan volver, como es el caso de Claudia Bernazza.

El número muestra claramente que el esfuerzo mayor en la provincia de Buenos Aires queda en manos del Gobierno. De ahí que en los números reales de cómo quedará constituido el futuro Congreso poco importan los porcentajes que las encuestas le otorgan al Gobierno por estos días.

Para el radicalismo y la Coalición Cívica la situación no sólo es más fácil por la poca cantidad de bancas que arriesga sino porque no son demasiados los dirigentes de peso que pone en juego. En Diputados sólo los complica el caso del cordobés Oscar Aguad, que hoy preside la bancada radical y que debe reelegir en la compleja elección cordobesa. La situación demuestra, además, la poca utilidad que presentan hoy las proyecciones, encuestas y sondeos que gobernaron el debate durante toda la campaña. Quizás ese haya sido el mayor logro del oficialismo en esta elección: conseguir que se debata sobre los números generales al crear la sensación de un plebiscito nacional, para dejar en un segundo plano el verdadero resultado posible en una coyuntura donde desde el inicio el kirchnerismo supo que sería imposible mostrar un triunfo en cantidad de bancas.

Pero hay un resultado que sí está quedando claro antes de la votación: será difícil que el dominio bipartidista desaparezca de Diputados.

Basta un número básico para entender la situación: hoy el radicalismo y la Coalición Cívica tienen en conjunto 41 diputados. De ese total vencen mandato 15 legisladores. En un cálculo conservador pueden llegar a conseguir en la elección entre 43 y 44 diputados, por lo que cómodamente se ubicarán como segunda fuerza en el Congreso detrás del Frente para la Victoria. En el caso del macrismo, el bloque PRO tiene 10 diputados de los que arriesgará 5, y aunque consiga renovarlos y el acuerdo con Francisco de Narváez aporte de la provincia de Buenos Aires un número aun superior, sería imposible que se acerquen a los legisladores que tendrá la UCR y la Coalición Cívica juntos, si es que continúan con su actual acuerdo electoral. Al mismo tiempo hará imprescindible que el macrismo y De Narváez continúen de la mano con los diputados que le aporta Felipe Solá.

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