El resucitador de palabras

Por: Ricardo Roa

El jefe del Gabinete otra vez le echó la culpa a Clarín de sus propios problemas. Dijo ahora que la noticia sobre el video de Canal 7 con Antonini Wilson en la Casa Rosada es "otra paparruchada del monopolio Clarín" para desviar la atención del escándalo de las escuchas telefónicas que complica a Mauricio Macri

Hay, con todo, una contribución innegable de Aníbal Fernández: la de resucitar palabras en desuso. Aunque lo hace sólo para descalificar, como llamar mequetrefe al ex amigo venezolano del Gobierno. Paparruchada tiene dos significados. Uno: "tontería" o "pavada". Otro es "noticia falsa".

La noticia publicada por Clarín es verdadera, como tuvo que reconocer Fernández. Y quien dijo falsedades, es decir paparruchadas, fue él cuando vociferaba que Antonini jamás había pisado la Casa de Gobierno. Lo que podría ser gracioso es poco serio y lamentable: no se trata de agredir con palabras viejas o nuevas sino de decir la verdad.

Otra paparruchada del ministro fue atribuirse ayer haber pescado a Wilson. Quien lo hizo fue la policía aeronáutica Telpuk y casi de casualidad. Wilson fue al baño tras bajar del avión y llegó atrasado al control junto a Uberti, mano derecha de De Vido, y su colaboradora íntima Bereziuk. Los agentes de Aduana intentaron dejarlo pasar como al resto pero Telpuk les ordenó abrir las valijas.

Debió ser detenido allí por contrabando pero apenas fue acusado de una infracción aduanera. Al día siguiente lo llevaron a la Rosada y 27 meses más tarde Fernández anuncia que va a investigar. Dice una cosa y días después puede decir la contraria con la misma vehemencia.

En simultáneo, Cristina Kirchner le pide a Macri que se haga cargo del espionaje policial. Es curioso en un gobierno que no se hace cargo de nada. La valija de Antonini es una de ellas.

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