Restos de víctimas de la dictadura, en un centro de detención

En el Pozo de Arana descubrieron también lo que habría sido un paredón de fusilamiento
LA PLATA. Unos 10.000 fragmentos de restos óseos humanos cremados y un viejo paredón de fusilamiento con más de 200 impactos de bala fueron descubiertos en las afueras de esta ciudad, en el denominado Pozo de Arana, un sitio identificado como centro clandestino de detención durante la última dictadura.

El hecho cobra importancia por ser la primera vez que se encuentran restos de víctimas en un centro de detención ilegal. El lugar será convertido en un museo de la memoria por el gobierno provincial.

El hallazgo, anunciado ayer por la secretaria de Derechos Humanos provincial, Sara Derotier de Cobacho, se produjo a raíz de la tarea del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el sitio donde, entre otros, estuvieron detenidos ilegalmente el testigo desaparecido Jorge Julio López y los adolescentes del episodio conocido como "La noche de los lápices". Los expertos trabajaron en el lugar, donde funcionaba el cuartel de la División de Cuatrerismo de la policía bonaerense, durante siete meses, entre febrero y septiembre últimos.

Guiados por los testimonios brindados por ex detenidos desaparecidos, entre otros el propio López, durante el juicio por la verdad sustanciado desde 1998 en esta ciudad, los antropólogos realizaron excavaciones en los fondos de la dependencia, en el patio interno y en la unidad sanitaria.

Los resultados difundidos ayer fueron entregados ante el Juzgado Federal N° 3, a cargo de Arnaldo Corazza.

Reconstrucción

El titular del EAAF, Luis Fondebrider, informó que se hallaron restos humanos en cuatro de las quince fosas detectadas y que, pese a que las posibilidades de identificación resultan actualmente escasas, se trabajará con tecnología de avanzada para "recuperar el material genético de esos restos óseos que se encontraron cremados".

En tal sentido, los especialistas contaron que sólo se pudo reconstruir enteros a dos de los cuerpos encontrados.

En la búsqueda realizada en torno de un muro que divide el patio interior del exterior se encontraron los 10.000 fragmentos óseos, la mayor parte de ellos calcinados, como si se tratara de una fosa común de unos 50 centímetros de profundidad, se explicó.

Ese paredón era usado, del lado externo, para fusilar detenidos. Además de los fragmentos de huesos, que presentaban un "quemado homogéneo", se encontraron restos de goma y alambres.

Varios testimonios de víctimas coincidieron en haber visto durante su cautiverio que salía "humo" de los fondos del lugar.

Los miembros del EAAF ya habían trabajado en el Pozo de Arana en 1996, pero entonces no contaban con una autorización judicial para examinar todo el predio, como hicieron ahora. En este caso, los expertos protegieron el sitio con nylon resistente y preservaron los muros con perforaciones de balas.

En la rueda de prensa, junto con la secretaria de Derechos Humanos estaba el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, y el intendente local, Pablo Bruera.

Stornelli destacó el hallazgo como un "aporte enorme a la verdad" y se comprometió a "hacer los esfuerzos presupuestarios para convertirlo (al Pozo de Arana) en un lugar para la memoria".

Denuncias

Las denuncias sobre el Pozo de Arana fueron impulsadas en 2000 por la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos.

Sobre esa base, el 26 de marzo de 2003 el fiscal federal Félix Crous inició una causa penal que está actualmente en trámite en el Juzgado Federal Nº 3 de La Plata.

A partir del testimonio de Jorge Julio López y de otros sobrevivientes se logró determinar que en Arana hubo varios centros clandestinos de detención.

Según la investigación surgida del Juicio por la Verdad, funcionaron otros centros ilegales en el destacamento policial; en el casco de la estancia La Armonía; en una precaria edificación lindante con el aeropuerto, sobre las calles 610 y 16, y en los campos que hoy pertenecen al vivero Ferrari Hermanos, donde actualmente se encuentra instalado el Regimiento de Infantería Mecanizada N° 7.

"Se encuentra acreditado que el papel que desempeñaron los centros clandestinos de detención de Arana en el circuito de la represión clandestina de la ciudad fue, principalmente, el de la tortura sistemática y el exterminio", señaló el fiscal en su presentación.

El funcionario judicial advirtió, además, que "resulta altamente probable que exista en la zona al menos una fosa común donde se quemaron y enterraron varios cadáveres de personas asesinadas en el lugar".

Claves

El testimonio clave. Tras la declaración del testigo (hoy, desaparecido) Jorge Julio López a la Justicia, se logró determinar que en Arana hubo un centro clandestino de detención.

La investigación. Tras algunas inspecciones en 1996, ahora la Justicia autorizó una revisión exhaustiva del predio.

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