Aún resta definir cómo continuarán las conversaciones entre las partes.

El titular de la Legislatura dijo que integra un gobierno que retrocede cuando se equivoca.
Casi al final de la reunión de ayer se planteó cuál iba a ser la metodología de trabajo en el futuro. Entonces, el vicegobernador, Juan Manzur, explicó a los representantes de los dos colegios de abogados (de la capital y del sur) que había dos alternativas: que desde la Legislatura les enviaran un borrador con propuestas para la cobertura -supuestamente temporaria- de las vacantes en la Justicia o que siguieran conversando. Pese a esto, no quedó en claro cómo seguirá el diálogo, pero al ex fiscal de Estado Francisco Sassi Colombres, actual asesor de Manzur, este le encomendó que continuara con las tratativas.

La soledad con que Manzur concurrió al encuentro contrastó con la gran cantidad de dirigentes de las dos entidades profesionales que asistieron a la Casa de Gobierno. Esto habría sorprendido -y hasta inhibido- al titular de la Legislatura, según pudo saber LA GACETA. Por el colegio de la capital fueron diez representantes, mientras que por el de Concepción, tres.

El vicegobernador les dio la bienvenida y, para romper el hielo tras tantos años de enfrentamientos con los letrados, les manifestó que tenían abiertas las puertas de la Casa de Gobierno y de la Legislatura, porque, según sus palabras, el Gobierno no está cerrado, sino que es flexible. Agregó que la prueba es que, como en el caso de la ley que disponía de edificios que componen el patrimonio cultural tucumano, ha retrocedido cuando consideró que se había equivocado.

Posteriormente, Manzur los instó a que consensuaran una salida con todos los factores involucrados -incluida la propia Corte Suprema-, a partir de aquellos puntos en los que todos estuvieran de acuerdo.

Los titulares de ambos colegios (Eudoro Aráoz, por el de la capital, y Alejandro Molinuevo, por el del sur) agradecieron la invitación y propusieron una discusión amplia no sólo de la cobertura de las vacantes, sino sobre la necesidad de diagramar políticas judiciales.

Numerosas quejas

El carácter exploratorio o de aproximación del primer encuentro quedó patente en la diversidad de cuestiones que fueron tratadas. Para reflejar la magnitud del problema que afecta a la Justicia los abogados se quejaron de cuestiones concretas, como la demora de las causas, la falta de cumplimiento de los plazos que fijan los códigos procesales y hasta plantearon que la Corte “no se ponía los pantalones en el ejercicio de sus facultades de superintendencia”. Es más: algunos protestaron contra los jueces que llegan tarde, y hasta dieron nombres por estas y por otras circunstancias. Manzur, inclusive, les preguntó si contaban con estadísticas sobre el rendimiento de las diferentes oficinas judiciales.

Si bien hasta se mencionó la necesidad de debatir sobre el proceso de remoción de los magistrados a través del funcionamiento del Jurado de Enjuiciamiento, los letrados -en su mayoría- insistieron en la necesidad de que haya una selección objetiva que permitiera la llegada a la judicatura de los más idóneos. En este punto se resaltó la importancia de la especialización. Manzur ejemplificó que, en esto, sucedía lo mismo que en la medicina (es lo que estudió), ya que, en el momento de afrontar una operación, suele recurrirse a los mejores profesionales según la especialidad.

Uno de los abogados también advirtió que una futura ley que autorizara la designación de jueces temporarios o subrogantes no debería permitir, como lo hacía la polémica Ley 8.136, que magistrados en ejercicio aspiraran a un ascenso en otros cargos, porque así se seguirían produciendo vacantes.

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