Respuesta a las acusaciones de Tabaré Vázquez sobre las pasteras

"Uruguay pretende afirmar que hubo un consentimiento de Argentina a la violación del artículo 7 del Estatuto", aseguró un especialista argentino. Continúan las presentaciones ante la Corte de La Haya sobre el diferendo con Uruguay por la instalación de Botnia.
"Uruguay pretende afirmar que hubo un consentimiento de Argentina a la violación del artículo 7 del Estatuto", aseguró el especialista en derecho internacional de la Universidad de Ginebra Marcelo Kohen, al defender la posición de Argentina en una nueva audiencia oral en el juicio por la pastera finlandesa.

El citado artículo hace referencia a que la parte que proyecte obras que puedan afectar la "navegación, el régimen del río y la calidad de sus aguas", deberá comunicarlo a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), organismo encargado de determinar si el proyecto puede producir perjuicio sensible al otro.

"En ningún momento las partes acordaron no aplicar el Estatuto de 1975, tal como afirma Uruguay. Es evidente que no ha sido así", subrayó el especialista.

"Refutaré la pretensión del Estado uruguayo de que las partes se han puesto de acuerdo para la construcción de las pasteras", afirmó Kohen al inicio de su intervención. Según explicó, durante las dos reuniones del CARU en las que Argentina condenó la entregas de autorizaciones para construir Ence y Botnia, "ningún miembro de la delegación uruguaya afirmó que las partes hubieran salvado los obstáculos para llegar a un acuerdo para la construcción de las pasteras". Por otro lado, Kohen sostuvo también que "Uruguay quiere hacer creer que las negociaciones paralelas pueden sustituir los procesos previstos en el Estatuto".

"Si las negociaciones directas llevadas a cabo entre octubre de 2003 y mayo de 2006", hubiesen conducido a un acuerdo, éste "no sustituye las obligaciones hacia el Estatuto", expresó el especialista.

"Nosotros hemos demostrado la inexistencia de los pretendidos acuerdos, entre las partes", indicó, para luego añadir que "los argumentos desarrollados por Uruguay para justificar su comportamiento ilícito no tienen fundamento jurídico".

Kohen insistió en que "la posición argentina es diametralmente opuesta a los argumento expuestos a la Corte por Uruguay" sobre la existencia de un consentimiento para la construcción de Botnia y Ence.

"Uruguay ha intentado imponer a Argentina la construcción de dos plantas en la ribera izquierda del río compartido, sustituyendo el procedimiento establecido en el Estatuto", concluyó.

Argentina expuso ayer en la tercera jornada de audiencias en La Haya en la recta final del proceso judicial contra el Estado uruguayo por haber violado el Estatuto del Río Uruguay de 1975 al autorizar la instalación de la pastera finlandesa Botnia y la española Ence –que quedó fuera del conflicto por su decisión de deslocalizar la planta- en el margen izquierdo del río compartido.

En la apertura de las audiencias, Argentina aseguro el lunes que Botnia "contamina" y causará un "daño irreparable" al ecosistema del río Uruguay, como lo demuestran los informes técnicos y científicos presentados por Juan Carlos Colombo, profesor de la Facultad de Ciencias y Museo de la Plata ante la Corte.

La siguiente semana será el turno de Uruguay, y en la tercera y última ronda, que se cerrará el 2 de octubre, ambos países tendrán dos días para rebatir los argumentos del otro antes de que el juicio quede visto para sentencia.

Desde Uruguay

La primera reacción uruguaya tras la exposición que el Gobierno argentino efectuó el lunes durante las últimas audiencias ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde se afirmó que la pastera Botnia causará "daños" medioambientales "irreparables" sobre la zona del Río Uruguay en la que fue instalada, salió ayer de boca del propio Tabaré Vázquez. De visita en Washington, el mandatario oriental anteayer desestimó esa posibilidad al considerarla como "absolutamente inexistente" y a la posición argentina sin "solidez para ser sostenida". Y con sus declaraciones, Vázquez volvió a recalentar políticamente el diferendo pastero que, en el marco de una nunca resuelta tensión bilateral, se está dirimiendo en los tribunales de las Naciones Unidas.

Su Ejecutivo, que según Tabaré había obtenido luz verde de los argentinos en la cuestión de la industria pastera en la frontera, "trabaja con calma, seriedad y seguridad en el tema". En el Gobierno cayeron mal las palabras del uruguayo y las consideraron desmedidas. Las fuentes consultadas evaluaron que el mismo hecho de que Tabaré saliera a contestar a las exposiciones que técnicos y diplomáticos reflejaba "cierto estado de nerviosismo".

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