La responsabilidad de cada senador

Por Rosendo Fraga

En la tarde de hoy, la Cámara de Senadores de la Nación votaría el llamado paquete anticrisis, que incluye una iniciativa muy controvertida: un blanqueo de capitales, en el cual no se exigirá declarar el origen de los fondos.

Esta iniciativa, sería sancionada en un contexto en el cual se ha hecho evidente el avance del narcotráfico en la Argentina.

Los estudios realizados por Naciones Unidas muestran que es el país de América latina en el cual más ha crecido el consumo de drogas durante el último lustro. También señalan que es el país de la región, con el récord de consumo de drogas en los estudiantes universitarios. Es decir que no se trata sólo de los niños indigentes envenenándose con paco o pegamento, que lamentablemente han sufrido el avance destructivo de la droga sin la reacción solidaria de la sociedad, sino que afecta al conjunto de la ella

La actuación en el país de los carteles de la droga mexicanos, que en el ámbito continental han superado por su acción a los colombianos, ha comenzado a actuar en la Argentina. El mismo Presidente mexicano, visitó la Argentina el mes pasado, advirtiendo que si no se reacciona ya, el avance de la droga se hará imparable como ha sucedido en su país, en el cual durante 2008, han sido asesinadas 5000 personas por el narcotráfico.

La Argentina ha comenzado a sufrir hechos inusuales como muertes en los shoppings, a consecuencias de las luchas internas por el control del negocio de la droga. Pero también se han iniciado modalidades muy peligrosas, como el aporte de empresas vinculadas al tráfico de drogas a campañas políticas, como se ha denunciado judicialmente en los últimos meses.

Es claro que el país ha dejado de ser un país de tránsito de la droga, para serlo de consumo.

No se trata de hechos aislados, sino de una tendencia muy articulada, que puede ser identificada a través de los procesos vividos en el pasado por otros países de la región que hoy lamentan no haber reaccionado a tiempo, como son los casos de Colombia y México.

En este contexto, tanto el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que asesora a los países en materia de lucha contra el lavado de dinero, como la Embajada de los EEUU han advertido sobre el hecho que el proyecto de blanqueo, tal cual fue aprobado en Diputados en una discutida votación que plantea dudas de legitimidad sobre la aprobación por el número, puede permitir el lavado de dinero de la droga.

No es necesario que se abandone el plan anticrisis impulsado por el Gobierno. Tampoco lo es que no se apruebe el blanqueo. Sólo se trata de introducir simples modificaciones en el artículo de referencia, para evitar que como está redactado, puede ser utilizado para blanquear dinero de la droga, lo que permitiría a ella, cerrar un círculo de penetración en la Argentina, que se ha hecho ostensible en los últimos tiempos.

No parece tener sentido el empecinamiento en aprobar sin ninguna modificación este artículo, que puede ser fundamental para cerrar el ciclo que haga de la Argentina un país penetrado por la droga en sus diversos estamentos.

Es evidente que no es una medida esencial para evitar la recesión y que evitar un blanqueo en estas condiciones, no va a disminuir la credibilidad económica de la Argentina, sino que por lo contrario la va a aumentar.

El Ejecutivo se ha cerrado a cualquier análisis o discusión y ha hecho de la aprobación del blanqueo una batalla política de vida o muerte, como hiciera con la resolución 125 en julio.

Entonces, se produjo una reacción en el Senado, porque la sociedad estaba movilizada y observaba como estaba votando cada senador en particular en un tema relevante.

Pero en las últimas semanas hemos visto un comportamiento sorprendente en la Cámara alta: 41 senadores votaron contra provincializar parte de los fondos de las AFJP estatizados y 46 votaron contra transferir a las provincias parte de la recaudación del impuesto al cheque. Más de la mitad de los senadores votaron así contra el federalismo real y en las provincias no se generó reacción o crítica alguna. (Ver trabajo anexo)

Es que si la sociedad no está atenta a lo que hacen sus representantes en momentos cruciales, como será hoy con el tratamiento del blanqueo y el legislador no percibe que su voto generará la aprobación o desaprobación de sus representados y que ello será tenido en cuenta por los ciudadanos al momento de emitir el voto, desaparece el incentivo para adoptar posiciones que puede generar riesgos frente al poder político nacional.

Sólo si los senadores perciben que aprobar el blanqueo tal cual ha sido ha salido en Diputados, -la oposición ha denunciado judicialmente que la aprobación en esta cámara no es válida por número,- será un hecho relevante en su relación con la sociedad y las urnas, podría generarse la necesaria reacción, de que algunos senadores, aún votando en general el proyecto oficialista que contiene algunas disposiciones positivas y convenientes, no aprueben el blanqueo.

Pero también los legisladores deben reflexionar, que aunque su responsabilidad individual pasara esta tarde inadvertida, su rol ante la historia quedará afectado.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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