El respaldo al proyecto K provocó cortocircuitos en el socialismo

El intendente de Rosario y el titular del Concejo Municipal se diferenciaron de Binner.
Aunque no se diga, la decisión de votar a favor del proyecto de medios impulsado por el kirchnerismo provocó más de una cortocircuito y reflotó más de una interna en el seno del Partido Socialista. Pese a que pocos se animaron a contradecir públicamente la resolución adoptada, fueron muchos los funcionarios y dirigentes del partido que puertas para dentro se mostraron molestos por haberle "servido en bandeja" la media sanción al oficialismo.

Ni el aval al proyecto de ley que hizo ayer el propio gobernador Hermes Binner ("es superador a la actual ley", dijo), logró acallar a los correligionarios disidentes. Entre las voces díscolas, la que más ruido causó fue la de Miguel Zamarini, presidente del Concejo Municipal de Rosario, quien sin prurito alguno reconoció que él no hubiese levantada su mano en la Cámara de Diputados.

"Yo hubiera votado en contra. La postura política del Partido Socialista es de oposición al gobierno nacional", se diferenció Zamarini, quien desde el 2003 preside el Concejo de la ciudad. Y después agregó: "No me imagino estar en el lugar de los diputados. Respeto la posición que asumieron aunque sostengo que yo hubiese votado en contra porque nosotros somos oposición al gobierno de los Kirchner".

En la misma línea que Zamarini, aunque un poco más contemplativo, se pronunció el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz. Es que si bien sostuvo que el bloque de diputados "votó a conciencia" y aseguró que desde hace más de veinte años que el socialismo viene planteando "la necesidad de modificar la ley de la dictadura", reconoció que "de haber sido diputado, hubiera intentado prolongar el debate y escuchar otras voces".

"Las leyes son importantes por su contenido, pero también por la forma en que se debaten y se sancionan", deslizó Lifschitz. "El problema acá es que el gobierno de los Kirchner siempre juega al filo, nos pone a elegir entre lo muy malo y lo menos malo", se sinceró.

En esta coyuntura de heterogeneidad partidaria, ayer Lifschitz recibió en su despacho de la Municipalidad de Rosario al presidente de la Unión Cívica Radical, Gerardo Morales, uno de los dirigentes opositores que más se pronunció en contra del proyecto ley de medio del kirchnerismo. Y aunque el encuentro estaba pautado desde hace tiempo ¿el objetivo fue fortalecer a los candidatos del Frente Progresista de cara a las elecciones del 27 de septiembre¿, la foto de algún modo dejó entrever las diferencias que existen entre el intendente de Rosario y el gobernador de la provincia.

Por su parte, ayer desde Santa Fe, Binner intentó explicar los motivos que finalmente provocaron un vuelco con respecto a la postura inicial comunicada por los legisladores del partido, lo que llevó a parte del peronismo santafesino a denunciar un "pacto secreto" entre Kirchner y Binner. "Somos absolutamente respetuosos de nuestra historia. Esta ley es superior a la vigente, es un avance importante. Se corrigieron puntos fundamentales y de ahí nuestro apoyo", afirmó.

"Esto no significa que no tengamos una visión muy crítica al gobierno nacional, fundamentalmente por el conflicto agropecuario", aclaró. Eso sí, pese a que no lo puso en palabras, descontó el aval de Rubén Gustiniani en el Senado. "Se trata de una situación ya debatida al interior del partido", aseguró. En Diputados, nueve de los diez legisladores del Partido Socialista votaron a favor del proyecto K, cuando cinco días antes habían considerado "inaceptable" la iniciativa. La cordobesa Laura Sesma fue la única socialista que votó en contra del proyecto.

Comentá la nota