Ni el respaldo de Bachelet alcanzó

Ni el respaldo de Bachelet alcanzó
Nada bastó. Ni la participación activa de Michelle Bachelet a favor de su candidatura, ni el tibio pero efectista apoyo de Marco Enríquez Ominami (que lo hizo subir en las encuestas) ni las advertencias durante su campaña sobre la presencia de ex funcionarios pinochetistas en el entorno de Piñera.
La derrota de Eduardo Frei, un senador demócrata cristiano que gobernó Chile entre 1994 y el 2000, no ha sido solo "su" derrota sino, sobre todo, la de "la Concertación", la coalición entre socialistas y democristianos que se han intercambiado los gobiernos en estos últimos 20 años y que hoy atraviesa la peor crisis de su historia.

‘Si algo ha dejado en evidencia el triunfo de Sebastián Piñera, es que la Concertación está agotada", dijo a este diario el analista Oscar Godoy, profesor de la Universidad Católica.

No quedan dudas de que la Concertación se enfrentó a la campaña más difícil de su historia y que los resultados probablemente impulsarán un necesario e inmediato proceso de introspección.

El pacto entre las cúpulas partidarias para imponer a dedo a Frei como candidato, tras los dos gobiernos de socialistas de Lagos y Bachelet, fue el primer error que la coalición debió pagar caro, con el portazo del joven diputado Marco Enríquez Ominami, que puso sobre la mesa la falta de democratización en la coalición. Luego, pasado el mal trago de la primera vuelta, Frei debió reemplazar su mensaje de confrontación izquierda/derecha, algo que las nuevas generaciones ven como parte del pasado, por una promesa de renovación política. A tal punto, que en un momento llegó a decir que, si ganaba, gobernaría sin los partidos políticos, lo que determinó que los presidentes de dos partidos minoritarios de la Concertación dieran un paso al costado.

En la última semana, Bachelet se metió de lleno en la campaña para resucitar lo que parecía inevitable, con inauguración del Museo de la Memoria incluida. Fue insuficiente.

"La Concertación tendrá que reor

ganizarse inmediatamente si quiere transmitirle a la sociedad la sensación de que ha leído el mensaje de las urnas y que, efectivamente, va a haber un recambio", dice el periodista chileno Juan Araya. No será tarea fácil.

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