Las resistencias de un país adicto a las crisis

Por Jorge Rosales

Con el revuelo de las cifras del escrutinio en las elecciones en Corrientes, que deberá volver a las elecciones en tres semanas para saber quién gobernará la provincia a partir de diciembre, la atención política otra vez se instalará en el Congreso. Si prospera la intención del kirchnerismo, a mitad de semana la Cámara de Diputados votará la ley de radiodifusión, profundizando la brecha entre oficialismo y oposición.

Una ley estructural como la que se debate en el Parlamento merecería una atención más pormenorizada y sin apuros, más allá de los intereses que tenga la Casa Rosada. No existen razones de emergencia para que los representantes del pueblo avancen a todo vapor con una norma que ha esperado 30 años. ¿Qué cambió en la Argentina que los humildes ciudadanos de a pie no alcanzan a comprender para que la política vuelva a estremecer los cimientos de las instituciones con una ley que, a simple vista, parece subalterna de los problemas que padece el país?

Mendoza, el lugar en el mundo del vicepresidente Julio Cobos, será sede de otro desafío opositor. Parece un nuevo gesto "no positivo" del compañero de fórmula de Cristina Kirchner.

Pero la mirada volverá a posarse sobre los diputados, necesariamente. Todo parece indicar que Agustín Rossi, jefe del bloque de los diputados kirchneristas, tendrá que transpirar para conseguir los votos necesarios que permitan la aprobación de la ley de medios y pasarla al Senado. El gesto "torpe" ?en las palabras del propio Rossi- de mandar 200 inspectores a Clarín en momentos en que el enfrentamiento entre el Gobierno y el grupo al que pertenece el diario está en su punto máximo alteró los planes oficiales. Ahora le costará más convencer a sus aliados y a los díscolos de su propia bancada las bondades de la ley.

Mientras los diputados discuten la ley de medios, un frío corre por la espalda de los sindicalistas. La intervención de la obra social bancaria dispuesta por la Casa Rosada y la embestida para que las obras sociales manejadas por los gremios devuelvan los fondos recibidos para tratamientos complejos que no puedan justificar estará al tope de la agenda. Es un tema de peso que castiga a los aliados del Gobierno, como Zanola.

Enfrentamiento por la ley de radiodifusión, obras sociales y corrupción con los medicamentos. Un cocktail poco saludable para un país adicto a las crisis, que resiste cualquier tratamiento que lo pueda llevar a un estadio de estabilidad y tranquilidad.

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