Resistencia evocó con emoción y colorido la gesta colonizadora

Como cada 2 de febrero, el monolito de los inmigrantes volvió a reunir a resistencianos anoche en la conmemoración del desembarco de inmigrantes friulanos de 1878, considerado el asentamiento primigenio de la capital provincial. Después de una jornada de actos evocativos el atractivo central fue la presentación de Bicentenario, una obra realizada por artistas locales, y la actuación de Luciano Pereyra en el anfiteatro griego del parque de Avalos y Lavalle.

En una de las noches más calurosas de la semana, descendientes de los primeros colonos, funcionarios y público en general se mezclaron ayer para celebrar los 132 años de una parte de la historia de Resistencia.

Además de la valoración del tesón de quienes dejaron su patria por seguir una promesa de tierra, sustento y paz, abundaron las alusiones a la difícil adaptación al calor subtropical.

La banda municipal -que el lunes cumplió 75 años de existencia- abrió el acto con la interpretación del Himno Nacional Argentino; el Himno Nacional Italiano y la canción oficial de la provincia Canta tu canto Chaco (en la voz del tenor Ariel Gómez).

Una breve invocación religiosa -a cargo del párroco de la Iglesia Catedral, Roberto Silva- el sacerdote pidió "poder seguir caminando como familia".

Le siguieron las ofrendas florales de la municipalidad (Aída Ayala y concejales), del Poder Judicial (Rolando Toledo), la Legislatura (Alicia Mastrandrea, Elda Pértile, Clelia Avila y Marilyn Cristófani) y el Ejecutivo (ministro Juan Manuel Pedrini y Jorge Varisco) y de descendientes y representantes de asociaciones y colectividades italianas.

Esa etapa del acto finalizó con una plegaria y minuto de silencio por los hacedores de la ciudad y a continuación le sucedieron los dos únicos discursos.

"¿Hacia dónde van?", preguntó un fraile a los colonos recién llegados a Corrientes en enero de 1878, que buscaban datos sobre su destino.

Uno de ellos respondió: "Nos derivan al Chaco"; "¡Que dios los proteja!", exclamó el sacerdote.

Rosana Bolzán de Cristini, por el Fogón Friulano, escogió ese diálogo para representar cuán duro y desconocido era hacer pie en terrenos chaqueños aún para vecinos de la otra orilla y de la región.

El relato de la mujer continuó con pasaje ya mencionado hace dos años por una descendiente de la familia Geraldi:

El 27 de enero desembarcaron y lo primero que preguntaron fue cómo era el agua, cuando les dijeron que era buena respondieron: "Con eso nos basta; si el agua es buena, lo demás no importa".

Bolzán de Cristini mencionó también que a la delegación de casi 200 almas "le costó ingresar al territorio, por los embalsados que había, y a machetazos debieron abrirse paso, hasta que se hizo de noche y debieron dormir en las embarcaciones, vestidos con ropa gruesa, soportar los mosquitos y el calor".

Por último de la crónica histórica subrayó que antes de que la llegada de los friulanos al terreno ya lo habitaban militares (cnel. Avalos) y hacheros y que los inmigrantes se asimilaron a sus predecesores: "Vivieron en armonía y la prueba es que hubo un cacique blanco, ancestro de Pepe Lestani", acotó.

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