La resistencia estudiantil

La resistencia estudiantil
La situación económica está empezando a complicar la permanencia de los alumnos en la Casa de Trejo. Muchos salieron a buscar trabajo. En algunos casos, esa es la única salida para seguir en la universidad.
La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) se parece a un enorme reality show en el que la consigna estudiantil es resistir como se pueda a esta enésima crisis económica argentina y cordobesa. Pese al esfuerzo, sin embargo, los estudiantes están empezando a perder pie en la universidad pública y gratuita más antigua de Sudamérica. En cuentagotas, aunque en forma constante, cada vez más alumnos tienen que dejar sus estudios en un segundo plano.

La UNC no tiene cifras concretas, sólo indicios de una realidad que comienza a manifestarse, a partir del aumento en la demanda de becas para cospeles y comida en la Secretaría de Asuntos Estudiantiles del Rectorado.

Los testimonios que recogió este diario denotan preocupación, angustia e incertidumbre. Son chicos que están en la cuerda floja y cuya permanencia en la universidad se hace muy difícil. La mayoría está buscando trabajo, pero no encuentra.

En otros casos tuvieron que echar mano a estrategias de ahorro, como mudarse a pensiones o gastar menos en esparcimiento, entre otras.

Testimonios. Los padres de Alina viven en Buenos Aires y hace poco se quedaron sin trabajo. Ella está a punto de mudarse del monoambiente que alquila a una pensión estudiantil. Está buscando trabajo para poder seguir estudiando, pero "ni siquiera los call center están tomando gente", dice. Al otro lado del teléfono, su voz deja pasar la angustia que siente, pero asegura que no pierde la esperanza. Está en tercer año de Comunicación Social.

Virginia empezó a cursar el quinto año de Trabajo Social. Es oriunda de Morteros y en todo este tiempo la mantuvieron sus padres. El papá de Virginia se quedó sin trabajo en una importante firma lechera del interior provincial y con el sueldo de su mamá docente no alcanza. La espada de Damocles que pesa sobre ella es: o consigue trabajo, o se vuelve a Morteros, sobre todo porque le espera todo un año de práctica profesional, lo que implicará mayores gastos.

"Estoy buscando trabajo, pero está bastante difícil. La opción call center ya no es tal, porque no están contratando gente. Te diría que hoy mi panorama es incierto, voy a ver qué pasa en este cuatrimestre. La verdad es que sería una pena desperdiciar todos estos años de estudio. Yo me querría quedar en la ciudad de Córdoba, porque en mi pueblo no tengo tantas posibilidades para trabajar", agrega. Sólo en alquiler e impuestos gasta 950 pesos mensuales. "Por ahora estoy compartiendo el alquiler con otras dos personas. Vivimos en un departamento de un dormitorio que tiene un living amplio y nos permite tener otra habitación", señala.

Marco viene de Deán Funes y está en tercer año de Psicología. Antes de la crisis había logrado instalarse en un monoambiente en el centro de la Capital, pero debió irse a vivir con la familia del hermano, en barrio Iponá. "Me fui para abaratar costos. Los fines de semana me vuelvo a Deán Funes a darle una mano a mi vieja en un bar que tiene. Laburo de noche, como ayudante de cocina. En la facultad conseguí una beca para los apuntes, que me reduce 30 por ciento su costo. Pero muchos profesores no usan las fotocopiadoras de la facultad. Almuerzo en el Comedor Universitario. Estoy buscando laburo, pero los call center no están tomando gente", repite.

Más historias. Las historias de estos chicos llegaron por vía indirecta, a través de la agrupación estudiantil MST-Nueva Izquierda.

E. es una joven del interior provincial. Donde trabaja le avisaron que van a reducir personal y teme que la vayan a despedir. Si es así, se complicará su permanencia en la universidad.

M. es un joven oriundo de Neuquén. Estudia Abogacía y necesita trabajar para solventar sus gastos y los de su hermano menor, que también estudia. Si no consigue empleo tendrán que volverse.

I. es una muchacha, también de Neuquén, que estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Córdoba (UCC). Cuando cursaba los últimos años de la carrera se tuvo que cambiar de universidad porque aumentó la cuota y sus padres ya no pudieron afrontar ese gasto. Se cambió a la nueva sede de Ciencias Políticas que abrió la Universidad de Villa María en Córdoba. Y, además, comenzó a trabajar para pagar la deuda que dejó en la UCC.

G. es de la ciudad de Córdoba, estudia Ciencias Económicas. Es gestor de impuestos y se tuvo que mudar del centro a barrio Zumarán, porque desde fines del año pasado perdió 50 por ciento de los clientes. Hoy la facultad pasó a un segundo plano.

Marcelo Maceira, referente del MST-Nueva Izquierda, opina que "ya es evidente que el plan de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es descargar la crisis en la segunda mitad del año sobre los trabajadores y la sociedad. Las universidades nunca están al margen de estos ajustes. Para nosotros, lo preocupante es que el Rectorado pareciera ignorarlo. No han aumentado las becas, suben el arancel de las contribuciones estudiantiles y siguen precarizando el trabajo docente y no docente. Es urgente tomar medidas para que la crisis no expulse a los sectores más débiles de la UNC: los estudiantes".

Los que aún están. En la UNC, Odontología y Arquitectura, en ese orden, son consideradas las carreras "más caras", por la cantidad de insumos y herramientas que se necesitan para cursarlas. Pero la crisis económica no golpea de la misma manera en estas facultades, porque sus estudiantes provienen de hogares con más posibilidades de afrontar esos gastos.

En efecto, los costos de estas carreras no pueden ser afrontados por cualquier familia. No obstante, las consecuencias del desbarajuste económico igual se empiezan a sentir, aun en los bolsillos más acomodados.

Andrea Echenique estudia Odontología y viene de San Luis. Dice que hoy todo el sueldo de su mamá se utiliza para que estudien ella y su hermano. "Antes a mi vieja le quedaba algo de su sueldo para sus cosas. Hoy no".

Los estudiantes de Odontología aseguran que los insumos se fueron a las nubes, "50 por ciento más".

"Es evidente que no cualquiera puede estudiar Odontología –sostiene Germán Stropa–; todos los días tenés que tener entre 20 y 40 pesos en el bolsillo para comprar insumos diarios. Sin contar los gastos que implican los pacientes, como traslado, mecánico dental, etcétera".

Dos mil a tres mil pesos. Agustín Zamar apunta que a partir de tercer año de Odontología, sólo para arrancar el ciclo lectivo, hacen falta tres mil pesos para la compra de instrumentales. Rocío Navarro agrega que sólo en una materia, cirugía, hay que gastar 350 pesos.

Estos estudiantes dicen que por la modalidad e intensidad del cursado, se les hace imposible trabajar y estudiar. "Pasamos muchas horas aquí adentro. Pero tampoco hay horario nocturno, que podría permitir que trabajemos", dice Germán.

Para estudiar Odontología, los chicos dicen que necesitan, en promedio, más de dos mil pesos mensuales para pagar los gastos de la vida cotidiana y los relacionados con la facultad. Erogación que no cualquiera puede darse el lujo de realizar.

En Arquitectura ocurre algo similar, sólo que el gasto de librería es constante.

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