La CGT se resiste a congelar los salarios para evitar más despidos

Moyano teme que, si se generaliza esa solución en otros conflictos, los gremios perderán la pulseada en las paritarias. Exige que las empresas garanticen empleo y salarios
El congelamiento salarial propuesto por el Gobierno como salida para evitar los 1.200 despidos en la autopartista Paraná Metal no pasó desapercibido para la primera línea de la CGT. Una mezcla de malestar y preocupación se instaló entre la dirigencia de la central sindical que conduce Hugo Moyano, que teme que la solución planteada para la metalúrgica en crisis se generalice a otros sectores y termine perjudicando la estrategia gremial de cara a las próximas paritarias.

Con esa inquietud de fondo, Moyano reunirá la próxima semana a los miembros de la mesa chica cegetista. Su intención es promover allí un pronunciamiento contundente de la central en contra de cualquier posibilidad de que los salarios se conviertan en la variable de ajuste ante las complicaciones económicas. “Los gremios no vamos a resignar la estabilidad laboral ni el poder adquisitivo de los salarios. Lo dijimos antes y lo vamos a sostener ahora”, advirtió a El Cronista uno de los miembros de la cúpula de la entidad.

Inicialmente la mesa chica de la central iba a reunirse ayer, pero Moyano corrió el encuentro para la próxima semana, con el objetivo de asegurar una mayor presencia de dirigentes (muchos están de vacaciones fuera de Buenos Aires) para cerrar filas con un discurso uniforme tanto en la estrategia salarial como en la postura en materia de despidos. Al respecto, voceros cercanos al camionero adelantaron que la idea es que el documento de la entidad haga un llamado a la “responsabilidad” del sector empresario para que “sostengan los puestos de trabajo y el salario”, en línea con el reclamo que formula la semana pasada la presidenta Cristina Fernández.

“Es hora de que las empresas que tanto han ganado en los últimos años ahora no abandonen las inversiones planificadas y que cumplan con sus perspectivas de producción”, apuntó un dirigente sobre el sentido del planteo que prepara Moyano.

Dentro de ese esquema, se avanzará con el debate interno con vistas a las próximas negociaciones paritarias. Si bien la posición formal de la central es insistir con el rechazo a la imposición de techos para la discusión de los aumentos, en voz baja varios dirigentes argumentan que el piso para la recomposición de este año debería ubicarse el torno al 18% que el Gobierno prometió como aumento para los jubilados.

Al cuestionar abiertamente el dibujo del Indec sobre la inflación, Moyano anticipó días atrás que los gremios se iba a basar en “el Indec de las amas de casa” para plantear sus reclamos. Por las dudas, en los sindicatos comenzaron a incluir el impacto de los últimos aumentos en los servicios públicos y del transporte sobre los salarios en esos cálculos: el primer ejemplo lo ofreció ayer el jefe de los maquinistas de La Fraternidad y aliado sindical de Moyano, Omar Maturano, quien adelantó que pedirá un incremento de entre 22% y 23% en las negociaciones que su gremio iniciará con las empresas ferroviarias a mediados de febrero.

Diferencias con la UOM

Más allá del temor sindical de que la solución propuesta para el conflicto en Paraná Metal termine siendo funcional al discurso empresario de contener al mínimo los próximos aumentos salariales, el caso también generó diferencias puertas adentro de la conducción cegetista. Algunos dirigentes intercambiaron reproches por la posición asumida por la dirigencia de la UOM, que ocupa la secretaría adjunta de la CGT, en el conflicto. Si bien parte de los gremialistas admiten las dificultades económicas que desde hace tiempo arrastra la autopartista y que motivaron que el congelamiento salarial se convierta en la prenda de cambio para garantizar el empleo, se quejaron de que los metalúrgicos admitan que el mismo remedio pueda aplicarse en otros conflictos.

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