Se resignó rápido

Se resignó rápido
COPA SUDAMERICANA / LANUS 1 - LIGA DE QUITO 1: Lanús no tuvo luces ni ideas para superar a la Liga de Quito que con un planteo muy inteligente hizo valer la enorme diferencia que había sacado en Ecuador.
Tenía razón Zubeldía. Cuando una vez terminado el partido en Quito, con la goleada a cuesta de 4-0 dijo "el 99% de la clasificación está perdida". El DT dejaba el 1% restante para ver si se producía un milagro o la garra granate lograba una hazaña, que lamentablemente para Lanús no llegó. Consciente de que la mano venía muy complicada, el técnico dejó a muchos titulares en el banco (Grana, Viera, Velázquez, Salvio, Fritzler y Pelettieri) y puso en cancha a muchos pibes, quienes mezclados con los de más experiencias buscaron denodadamente los goles que los mantuviera con vida. Pero no pudo ser. El equipo argentino chocó con un gran rival, que jugó en forma inteligente. Se paró muy bien en defensa y, entre la doble línea de cuatro y la enorme seguridad del arquero Domínguez, se las arregló para controlar a un adversario que puso mucha voluntad, pero que tuvo escasas ideas y menor efectividad para convertir. Liga sigue en carrera, los de Zubeldía se despidieron con dignidad. Eran conscientes de que habían hipotecado su futuro con la goleada sufrida en la altura.

Lanús buscó convertir desde el inicio. Otra no le quedaba. Por eso Blanco, Biglieri y Aguirre trataron con el buen manejo de la pelota arrimarse con chances a la valla enemiga. Pero sus intentos se fueron desinflando cuando los disparos de Salcedo eran contenidos con la gran seguridad que demostró Domínguez. El negocio era meter pelotas punzantes por abajo al corazón del área, ahí fue cuando más inquietaron a su rival. Pero a medida que pasaban los minutos y el desnivel no llegaba, comenzaron a tirar centros aéreos y les facilitaban la tarea defensiva a los grandotes ecuatorianos. La idea de la visita era aguantar bien parado, tener la pelota y mantenerla lo más lejos posible de su arco. Si podía atacar mejor, pero ése no era su principal objetivo. Liga dormía sobre una gran diferencia, que cada vez se iba convirtiendo en una mochila muy pesada para el Granate. Debido a que no encontraba la fórmula de darles una alegría a sus hinchas.

Y cuando Bieler la clavó de tiro libre, todo se desmoronó para Lanús. Ahí chocó con la realidad de que, en el fútbol como en la vida, los errores se pagan caro. Después la igualdad de Salcedo fue un bálsamo para que la despedida de la Sudamericana no fuera con una derrota en casa. Liga terminó haciendo una gran negocio, reafirmando que es un conjunto de temer y al que no se le puede dar la mínima ventaja, porque te vacuna. El Granate lo sabe bien, y por eso terminó sucumbiendo en forma indiscutible especialmente por lo ocurrido en Quito. Lo de anoche resultó un simple trámite para el equipo ecuatoriano, que va por más...

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