Residentes cobraron con tres meses de demora

Veintisiete médicos residentes en el hospital Lucio Molas y en centros de salud de la Provincia están desde diciembre sin cobrar sus becas. Es por problemas burocráticos que se reiteran permanentemente. Son profesionales recibidos que hacen su formación post-grado y trabajan a la par del resto de los médicos.
Los médicos residentes del sistema público de salud están nombrados en la Provincia como becarios, por lo que no tienen aportes jubilatorios ni obra social. Semestralmente se les renueva el contrato, lo que no ocurrió en diciembre y desde entonces no han percibido su retribución que, en promedio, ronda los 2.500 pesos.

Ayer, en el hall del establecimiento Lucio Molas, un grupo de damnificados por la desidia administrativa en Salud hizo oír su reclamo en compañía de médicos de planta que integran la Asociación de Profesionales del principal hospital de la provincia.

Tampoco cobran el porcentaje que se distribuye entre los trabajadores de la salud en concepto de prestaciones a obras sociales (Ley 1420), trabajan diariamente de 8 a 17 y realizan entre 10 y 6 guardias mensuales.

¿Por qué no cobran las becas? El problema para la asignación de pagos, suponen los médicos, es burocrático. "Desde que estamos en el hospital viene pasando siempre, estamos tres o cuatro meses sin cobrar, y queremos una solución definitiva. El último pago fue en diciembre y somos jefes de familias, con hijos que tenemos que mandar al colegio, que alquilamos nuestras viviendas y debemos afrontar esa obligación, como también el pago de impuestos", expresaron.

Los residentes del Lucio Molas aclararon que "no podemos tomar medidas más drásticas, nos gusta trabajar, pero tenemos que vivir y comer, pero así no podemos seguir".

El doctor Roberto De Martini, de la Asociación de Profesionales del hospital santarroseño, aclaró que sus pares damnificados "tienen miedo a represalias, por eso no dan a conocer sus nombres".

"No nos olvidemos que son profesionales en formación en una especialidad, están haciendo la tarea de médicos y si no llegan a trabajar el hospital sería un caos en todos los niveles. No sé qué se persigue con esta cuestión de ningunearlos, puede ser parte de esta cuestión del desmantelamiento hospitalario, de que se desconocen las reales necesidades por las que pasa la salud pública", acotó De Martín.

El sistema de residencias en el Molas tiene más de 20 años de antigüedad. "Lo que pasa habla muy mal de la organización por parte de las autoridades", enfatizó el representante de la Asociación de Profesionales.

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