Reservas del Banco Central: no aclaren que oscurece

Por Roberto Cachanosky

El 4 de enero pasado publiqué una nota en la sección de Economía, Columnista Invitado, en la cual cuestiono que, efectivamente, el BCRA tenga las reservas que dice disponer.

El domingo 11, en la sección economía, el BCRA publica otra nota intentando rebatir mis argumentos. Lamentablemente, más que aclarar el contenido de las reservas, la nota del BCRA oscurece aún más el panorama.

En primer lugar, en ningún lugar de la nota el autor aclara si, efectivamente, se tomó una deuda de U$S 3.000 millones con el BIS. ¿Sí o no? Es muy simple la respuesta. Si la respuesta es sí, sólo tendrían que aclarar el monto. Si la respuesta es no, decirlo con toda claridad, algo que no surge de la nota. Y no vale decir que es información confidencial porque la deuda pública debe ser autorizada por el Congreso e informada a la población, dado que será ella la que tendrá que pagarla en el futuro.

En segundo lugar, desde que Luca Pacioli, un célebre franciscano que, además de ser matemático, inventó la partida doble en contabilidad, algo que aprendí en el primer año del colegio secundario, cuando existía la carrera de perito mercantil, sabemos que hay un activo, un pasivo y un patrimonio neto. Digo esto porque en la aclaración del BCRA se pretende que las Lebacs, Nobacs y pases pasivos del BCRA no juegan contra la reserva. Esto es como decir que me compro un departamento de U$S 200.000 con un crédito de U$S 180.000 y me limito a decir que mi activo es de U$S 200.000 sin mencionar el pasivo. Con las reservas del BCRA pasa lo mismo. El Central emitió pesos para comprar dólares, como esa emisión tendía a hacer explotar la inflación, luego emitió deuda para retirar pesos de circulación. La realidad es que, al final del día, compraron las reservas contra deuda, por lo tanto, corresponde restarlas de las reservas propias del Central. Lo que si puede argumentar el autor de la nota es que con la devaluación que ya tenemos y la que viene, licuarán ese pasivo. Pero esa es otra historia. Habrá que ver hasta dónde llega la devaluación del peso para saber cual fue la licuación final. Mientras tanto es correcto tomar el pasivo en pesos por los conceptos mencionados, dividirlos por el tipo de cambio de valuación que informa el Central y determinar el saldo en dólares que hay que restar de las reservas, porque esas reservas fueron compradas, en parte, contra deuda.

En tercer lugar, el autor intenta decir que los U$S 5.000 millones que los encajes en dólares de los bancos en el BCRA están incluidos en las reservas porque es práctica común y se aplica desde que se publican las series históricas. Nadie discute desde cuándo se publican o si es práctica común, el punto es si esos U$S 5.000 millones son del Central o son de los bancos. Un pasivo del Central. Nuevamente la partida doble de Luca Pacioli.

En cuarto lugar el autor dice que una comunicación C informa con dos días de rezago el nivel de reservas y que los periodistas y analistas económicos bien informados suelen recurrir a esta fuente. Se agradece la información, solo me queda una duda, ¿para qué ponen tantas solapas en el sitio del BCRA si la información no está actualizada y hay que buscar las comunicaciones? El autor de la nota puede entrar en el sitio del BCRA y hacer doble click en la solapa Estadísticas e Indicadores. Luego puede hacer click en Principales Variables y le aparecen distintas alternativas. Haga click en Reservas Internacionales del BCRA y encontrará que las reservas publicadas tienen 2 semanas de atraso. La otra opción es, también en Estadísticas e Indicadores, hacer click en Monetarias y Financieras y luego elegir Reservas Internacionales y Pasivos Financieros del BCRA. Le aparecerá una planilla Excel con los datos de reservas, base monetaria y demás pasivos. En este caso también la información tiene 2 semanas de atraso. Tal vez podrían hacer un esfuerzo por llevar más ordenadamente la información. Y a propósito de llevar ordenadamente la información, en la nota aclaratoria del Central no encontré una respuesta de porqué hay tanta diferencia entre los balances semanales y las planillas de Excel que acabo de comentar. Los datos son diferentes en materia de Lebacs, Nobacs y pases pasivos. Pero muy diferentes, casi a nivel Indec.

En quinto lugar, ¿cuál es el problema de informar cuántas operaciones a futuro hizo el BCRA y a que precios? ¿Qué tienen que esconder que en la nota aclaratoria no responden?

En sexto lugar, si, como dice la nota, el Central tiene tantas reservas y capacidad de administrar el tipo de cambio, ¿por qué se modificó las operaciones de contado con liquidez y por qué el secretario Moreno estuvo presionando a empresas y personas para que no compraran dólares? ¿Por qué recurrir a presiones y cambios en las reglas de juego si el Central tiene tanta fortaleza para enfrentar al mercado?

En séptimo lugar, ya me enteré que la convertibilidad dejó de existir en el 2002, y justamente es por eso que hay que seguir detalladamente cuántas reservas tienen en el BCRA y que pasivos hay contra esas reservas. Le explico a las autoridades del Central que, luego de períodos de inflación, megainflación, hiperinflación, confiscaciones de depósitos y ahorros y la destrucción de 4 signos monetarios, con este en vías de destrucción, Argentina no tiene moneda en el sentido que la ciencia económica le da a la palabra moneda. Los pesos que emite el BCRA son simples vales para hacer transacciones de corto plazo, pero no sirven como reserva de valor ni como unidad de cuenta. Son como la moneda del juego El Estanciero. De juguete. Por algo ante la incertidumbre la gente, con toda lógica, se refugia en el dólar. Porque es claro que hoy en día la fortaleza de una moneda está determinada por la seriedad de las instituciones jurídicas, políticas y económicas de un país. Mucha gente que compra dólares desconoce qué tiene la Reserva Federal en el activo respaldando cada dólar que anda circulando, sin embargo compra dólares como refugio. ¿Por qué? Porque confía más en las instituciones jurídicas, políticas y económicas de EE.UU. que en las nuestras. Como en Argentina el respeto por las instituciones no existe, la verdadera moneda del argentino es el dólar, no el peso. El peso solo sirve para hacer las compras en el almacén de la esquina, y tampoco uno puede demorarse mucho porque la inflación que genera el BCRA hace que el poder adquisitivo de esos vales se deteriore rápidamente. Y es importante hacer esta extensa aclaración porque si las autoridades del BCRA no entienden que el sistema monetario funciona en base a la confianza en las instituciones de un país, lo más probable es que terminemos en otro estallido inflacionario y cambiario. Además, como la calidad de nuestras instituciones jurídicas, políticas y económicas es deplorable, el único respaldo que tienen los pesos en circulación son las reservas del Central. Esa es la razón por la cual hay que determinar con claridad cuál es su monto y los pasivos que juegan contra esas reservas.

En octavo lugar, nunca dije que la división entre las reservas y los pasivos del Central eran el tipo de cambio de equilibrio. El autor de la nota está confundido. Lo que yo digo es cuántos pesos en circulación hay por cada dólar propios del BCRA en las reservas. Un simple dato matemático. Volviendo a la relación fortaleza de la moneda y calidad institucional, en todo caso mi número mágico de equilibrio da mucho más arriba de los 4,4 pesos considerando el riesgo institucional k. Y mucho más bajo si no tuviésemos ese riesgo porque se respetarían las instituciones.

En síntesis, la extensa nota aclaratoria del BCRA no aclara: a) si el Central tomó o no tomó deuda con el BIS y, en caso de ser afirmativa la respuesta, cuál es el monto y b) tampoco aclara cuántos dólares a futuro vendió y a que precios, porque de ello va a depender la expansión monetaria futura, si es que perdió en la operatoria. Al no aclararse estos dos puntos, se fortalecen mis sospechas sobre el verdadero monto de las reservas del BCRA. No vaya a ser cosa que el BCRA esté en vías de transformarse en otro Indec.

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