Repuntó la economía en EE.UU.:creció 5,7% en el último trimestre

Obama anunció un plan de deducción de impuestos por 33 mil millones de dólares.
En el último trimestre del año pasado, la economía estadounidense creció un 5,7%, el nivel más alto de los últimos 6 años. Si bien la contracción económica que se observó en 2009 fue la más grave desde 1946, todo indica que ahora ha comenzado el despegue.

La tasa de crecimiento del otoño boreal pasado es la más elevada en EE.UU. desde el verano de 2003 y está muy por encima de lo que esperaban los analistas, que preveían un alza del PBI de 4,7%, según el consenso promedio. El factor más sostenido que colaboró con el alza del PBI fue el consumo de los hogares, que aportó 1,44% del alza. El crecimiento de los últimos tres meses del año pasado marca el contraste con lo que fue el funesto primer trimestre del año, cuando el PBI se desmoronaba 6,4% en el peor momento de la mayor recesión que vivió el país en más de medio siglo. En conjunto, en 2009 EE.UU. cayó 2,4%.

Pese a la euforia por las cifras, la Casa Blanca recordó que hay mucho que hacer para que el crecimiento se acompañe de una recuperación duradera del empleo, cuando la tasa de desocupación se instala por encima del 10% desde octubre, por primera vez desde 1983. El presidente Barack Obama es consciente, sin embargo, de que "si bien la tormenta ha terminado, todavía tenemos los daños que ocasionó".

Por eso, ayer no perdió ni un minuto. Aprovechando el viento a favor, lanzó un programa de desgravaciones impositivas por un total de 33.000 millones de dólares para estimular la creación de empleos y luego se reunió con diputados republicanos, a quienes conminó a que dejen de bloquear sistemáticamente sus iniciativas en el Congreso y comiencen a trabajar de forma bipartidaria. Fue una reunión muy inusual. Teniendo en cuenta que el desempleo ya alcanzó el 10 % y el déficit fiscal sigue por la nubes, Obama intentó demostrar que "la política del No" que están instrumentando los republicanos tendrá un costo muy alto que les puede volver en contra a medida que se acerquen la elecciones legislativas de noviembre.

"No creo que los estadounidenses deseen que nuestra prioridad sea proteger nuestros empleos. Lo que desean es que nos concentremos en proteger la seguridad de los suyos", disparó Obama. "No nos enviaron a Washington para que luchemos los unos contra los otros en una especie de jaula de hierro para ver quién logra sobrevivir". Y cuando el diputado Mike Pence lo desafió preguntándole si estaba dispuesto a ampliar a todos los sectores de la economía la desgravación impositiva que acababa de proponer, Obama le recordó que el paquete de estímulo económico que los republicanos se habían negado a votar cuando él llegó a la presidencia "significó una desgravación impositiva para el 95% de las familias trabajadoras; también redujo los impuestos de las pequeñas y medianas empresas y las grandes empresas se vieron beneficiadas cuando les extendimos los plazos para que paguen la amortizaciones".

"Yo no soy un ideólogo. No lo soy", dijo Obama rechazando de plano la noción de que la reforma al sistema de salud forma parte de un "complot bolchevique" y, criticando a los republicanos, que insisten en presentarlo como un radical (un izquierdista). Finalizada la reunión, muchos analistas coincidieron al afirmar que Obama fue el ganador: es la primera vez que el jefe de la Casa Blanca tiene la oportunidad de acusar a los republicanos de boicotear sus políticas en el Congreso, en vivo y en directo. Haciendo un gran despliegue de su talento para la oratoria, Obama puso énfasis en todas las iniciativas que los republicanos rechazaron pese a que las habían defendido antes. El encuentro fue en un hotel en Baltimore, Maryland. El líder de la minoría republicana, el diputado John Boehner dio la bienvenida entregándole un enorme libro con ideas republicanas. "No esperamos que esté de acuerdo con nosotros en todo, pero esperamos que las consideren, dijo Pence, quien afirmó que la economía "seguirá recuperándose pese a las recetas de sus médicos".

Nadie pudo refutar a Obama las estadísticas, que muestran una recuperación de la economía muy significativa. Hubo al final una señal de alerta. El Dow Jones cerró a la baja.

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