Repunta el consumo de genéricos

Con la crisis los consumidores volvieron a comprar las drogas bases que son más baratas. La venta de genéricos había caído después de 2005
Mientras los laboratorios farmacéuticos reclaman al gobierno nacional un incremento de alrededor de 10 por ciento para los medicamentos este año, el consumo de los genéricos viene repuntando hace dos meses, en coincidencia con el momento en que la crisis comenzó a sentirse en los bolsillos de los argentinos.

Con la crisis de 2001/2002 hubo un disparo en la venta de estos medicamentos en la Argentina -donde es obligatorio recetarlos desde 2003- y llegaron a tener una participación de entre 22 y 25 por ciento en el total vendido, cuando la economía mejoró su comercialización cayó y su porcentaje en la torta global se estabilizó en torno al 10 ó 12 por ciento.

La participación es baja en relación a lo que sucede en otros países, como Estados Unidos, donde supera el 40 por ciento o en Japón, donde los genéricos se quedan con la mitad del mercado. En Argentina, en cambio, su venta se mueve al ritmo del bienestar económico de la población.

En ese contexto, en varias farmacias de la ciudad de Córdoba, consultadas por LA MAÑANA, admitieron que desde octubre se registra un incremento en las ventas, impulsado por la diferencia de precios con las marcas comerciales que, en algunos casos, llega a 60 por ciento.

Explican que, en la mayoría de los casos, los clientes se vuelcan a las monodrogas después de comprobar los precios de las marcas comerciales. En general optan por los antibióticos, el enalapril para la tensión arterial, la ranitidina para el estómago o el omeprasol para los problemas de acidez.

“Hacía unos tres años que las ventas habían empezado a bajar. Cuando la gente tuvo más plata volvió a las marcas comerciales. Los menos eran los que preguntaban por las monodrogas, sólo aquellos que ya se habían hecho el hábito. Cuando debieron volver a controlar los gastos, regresaron los genéricos”, desliza la responsable de una farmacia al 700 de la avenida Colón.

Un mercado complicado

El negocio farmacéutico en la Argentina está atomizado entre 12.000 farmacias, de las cuales unas mil concentran 30 por ciento de las ventas. Las chicas vienen reclamando, desde hace tiempo, mayor rigurosidad en la reglamentación para la instalación de las grandes cadenas, que junto a los medicamentos venden alimentos, cosmética, productos de limpieza y golosinas.

El negocio mueve unos 2.500 millones de dólares y Argentina ocupa el tercer lugar en América latina por nivel de consumo de remedios por habitante. Ese movimiento empujó la guerra entre las dos mexicanas líderes en genéricos, Doctor Simi y Doctor Ahorro. La segunda se convirtió en la ganadora, cuando a mediados del año pasado la empresa de Víctor González Torres cerró sus últimos locales. Lo había vencido la compañía de su hermano, Javier.

El crecimiento de Doctor Ahorro se fundamenta en franquicias en todo el país, adaptando su estructura comercial a las exigencias y características del mercado argentino.

Los farmacéuticos llevan varios meses planteando que muchos locales cierran porque la rentabilidad viene cayendo. Aseguran que los largos plazos que usan las obras sociales para pagar y las cada vez mayores exigencias de las droguerías están tornando muy complicado el negocio. Según datos de la Cámara Argentina de Farmacias, cierran entre 40 y 45 por mes en todo el país.

Por supuesto, los más chicos argumentan que no pueden competir con cadenas que tienen un modelo diferente, más diversificado, y más capacidad de negociación con los laboratorios, obras sociales y prepagas.

En cuanto a la suba de precios que quieren obtener los laboratorios, buscan la venia del gobierno, no porque estén obligados a negociar, sino porque no quieren quedar en la mira de las críticas del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Ya en 2007 tuvieron un conflicto al modificar las listas de precios sin consensuar.

Claro que esto no significa que no haya habido subas en el último año. Las hubo -y algunas importantes- pero no fueron masivas.

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