Repudio por la muerte de Javier Sampino

Por: Adela Rosa Segarra, diputada nacional del Frente para la Victoria
Nada consuela tras la desaparición de un ser humano.

Nada puede reparar la barbarie del crimen de un joven trabajador de nuestra ciudad.

Nuestro contundente repudio ante tanta crueldad. Toda la solidaridad para sus familiares y compañeros.

Hay delito. Ninguna duda tenemos de ello. Y hay mucha irritación cuando se citan estadísticas que dicen que sí, que hay delito, pero que no tanto, que estamos todavía muy lejos de los índices de las verdaderas ciudades violentas. No queremos llegar a serlo, pero asociar automáticamente delito con pobreza es un hecho en sí mismo violento.

Cuando se ametralla prestando micrófono y cámara a los pedidores de pena de muerte, linchamientos y paredones, habría que calibrar también el efecto que esas operaciones mediáticas tienen en los que se propone parar frente al paredón. Esa prensa inocente es sin duda disparadora de violencia.

Los que le sacan jugo a la inseguridad exprimen ese anhelo irreprochable de una vida tranquila. Pero el eje nunca es la vida tranquila para todos, que es el verdadero cuadro de situación propicio a la seguridad. Más bien, dan garantía de que algunos podrán vivir tranquilos y otros serán eficazmente aplastados.

Envueltos en el dolor y la bronca vimos a cientos de marplatenses manifestar su pesar, adueñándose del espacio público, haciendo uso del legítimo y democrático derecho de peticionar y en un ejercicio de memoria conmovedor.

Un ejemplo contundente para dejar clara constancia de que no se soporta una muerte más. La movilización social es un dato para rescatar, en un país donde se derramó muchísima sangre, en un país en el que, no hace tanto tiempo, se negó hasta la tumba a las víctimas de la barbarie.

El dolor que se respira en Mar del Plata es un dolor real y está lamentablemente siendo pasto de manipulación, de la más baja, recargada con significados que llevan agua a un río revuelto.

Para Javier Sampino, Paz, Justicia y Memoria.

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