Reprimen con tanquetas, gases y balas a seguidores de Zelaya

Reprimen con tanquetas, gases y balas a seguidores de Zelaya
Fue frente a la Embajada de Brasil, donde está refugiado el derrocado presidente. El gobierno de facto rodeó la sede diplomática. Lula exigió que se la respetara y anoche pidió que se reúna "urgente" el Consejo de Seguridad de la ONU.
Mientras Honduras estaba ayer paralizada por el toque de queda impuesto por el gobierno de facto, las fuerzas de seguridad desalojaron con gases lacrimógenos, balas de goma y de plomo y chorros de agua a manifestantes que permanecían frente a la embajada de Brasil en Tegucigalpa para apoyar al derrocado presidente Manuel Zelaya, refugiados desde el lunes en esa sede diplomática. El lugar estuvo todo el día rodeado por cientos de policías y soldados encapuchados.

Zelaya, quien llegó en sorpresivamente y secreto casi tres meses después del golpe de Estado que lo derrocó y lo sacó a la fuerza del país, denunció que está "en peligro" y que la embajada donde está refugiado se encuentra "rodeada" y "prácticamente militarizada". Y desafió: "Estamos dispuestos a todo: al riesgo, al sacrificio".

El presidente de Brasil, Lula da Silva, desde Nueva York, exigió al gobierno de facto hondureño a aceptar una solución "negociada y democrática" que permita el regreso de Zelaya al poder, pero a la vez pidió moderación al líder derrocado. Una fuente hondureña confirmó a Clarín que hay un grupo del sector golpista dispuesto a dialogar. Son sectores empresariales que se ven perjudicados por la falta de reconocimiento del gobierno de facto y que ahora están más acorralados porque con el toque de queda la actividad económica en la capital está paralizada.

Mientras tanto en Nueva York -y en el marco de la reunión anual de la ONU- Brasil solicitó además una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para tratar la crisis en Honduras.

El violento desalojo de los seguidores de Zelaya ocurrió a primera hora de la mañana, cuando regía el toque de queda que en principio sería hasta las 7 de la mañana de ayer, luego fue extendido hasta las 18 y finalmente hasta las 6 de la mañana de hoy. Además el gobierno de facto cerró los aeropuerto.

El portavoz de la Secretaría de Seguridad, comisario Orlin Cerrato, dijo a la agencia AP que en el operativo fueron golpeados dos policías y fueron detenidas 174 personas, que están concentradas en un estadio y serán procesadas por desorden y vandalismo.

Los agentes, muchos con pasamontañas, lanzaron gases lacrimógenos y golpearon con palos a unos 4.000 manifestantes que desafiaron el toque de queda para que se alejen de la embajada.

"Este fue un ataque alevoso", denunció Zelaya a medios locales. Además, dijo a la TV venezolana que hubo tres muertos, pero el ministro de Información de facto, René Zepeda, lo desmintió.

"Hay muchos golpeados y cuatro heridos de bala fueron llevados al Hospital Escuela, estamos dispersos en varias calles cercanas a la embajada", dijo Juan Barahona, dirigente del Frente de Resistencia contra el Golpe del 28 de junio.

El ministro de Defensa, Alfredo Lionel Sevilla, dijo a la radio HRN: "Si los manifestantes continúan con sus desórdenes, se podría establecer un estado de sitio".

El presidente de facto, Roberto Micheletti, declaró en rueda de prensa que "Zelaya no debe seguir provocando ni incitando a la violencia desde la casa de un hermano. Respetaremos la sede brasileña si Brasil nos entrega a Zelaya o se lo lleva a esa nación". Más tarde, por radio y TV, volvió a negar que pretenda allanar la embajada.

El lunes, Micheletti pidió a Brasil que "entregara" a Zelaya para que sea juzgado por los crímenes políticos de los que se lo acusa.

Micheletti dio por terminada la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, pero expresó su disposición dialogar con todos los sectores de la sociedad y diplomáticos extranjeros imparciales. "Hago un llamado al mundo entero: estamos dispuestos a dialogar", dijo.

Desde Nueva York, Lula declaró que "lo normal que debería suceder es que los golpistas deberían dar un lugar a quien tiene derecho de estar en ese lugar, que es el presidente democráticamente electo por el pueblo". También habló por teléfono con Zelaya. "Le pedí que tuviese cuidado de no dar pie a pretexto alguno a los golpistas para recurrir a la violencia", explicó.

Tras su inesperado regreso -luego de dos intentos fallidos en julio-, Zelaya propuso un diálogo con el régimen de Micheletti, hasta el momento sin éxito. "Yo pienso que hay que buscar un acercamiento directo" para "lograr la paz", afirmó. Además, sostuvo que Micheletti impuso el toque de queda y cerró los aeropuertos para "aislar más a Honduras" e impedir la llegada de misiones internacionales en busca de una salida.

Zelaya aclaró también que pidió "protección" y no asilo político al gobierno de Brasil. "Hemos pedido negociar y nos han contestado con represión", dijo a TV Globo.

Dentro de la embajada, además de Zelaya se refugiaron familiares, seguidores y periodistas. En total,. confirmó ayer Clarín al cierre de esta edición hay unas 313 personas. A la tarde los medios locales informaron que "decenas de personas" estaban abandonando el lugar. Durante algunas horas estuvo cortada la electricidad, pero volvió. Aunque seguimos sin el agua y con dificultades para que nos den alimentos, afirmó el diplomático brasileño, Francisco Rezende.

En tanto, el secretario general de la Organización de Estados Americanos), José Miguel Insulza, estaba listo para ir a Honduras y ayudar a destrabar el diálogo, pero no pudo hacerlo por el cierre de los aeropuertos. Insulza dijo que el gobierno de facto no manifestó por ahora voluntad de dialogar, pero que se intentará negociar".

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