Reprimen nuevas protestas en Irán

Manifestantes y policías chocaron frente al Parlamento; el ayatollah Khamenei afirmó que el régimen "no cederá a las presiones"
TEHERAN.- Manifestantes y policías antimotines chocaron ayer en las calles aledañas al Parlamento iraní, mientras centenares de personas convergían en una plaza de Teherán en desafío a una orden gubernamental de desistir del reclamo de nuevas elecciones, en un nuevo capítulo de la ola de violencia que desde hace días se instaló en Irán.

La marcha fue convocada a través de un comunicado divulgado en Internet en nombre del líder de la oposición, Mir Hossein Moussavi, que no ha aparecido en público desde que asistió a la plegaria del viernes último junto al líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, que ayer volvió a respaldar el resultado electoral y afirmó que el régimen "no cederá a las presiones".

La policía reprimió a los manifestantes en la plaza Baharestán con bastones, gases lacrimógenos y disparos al aire. Algunos civiles enfrentaron a las fuerzas de seguridad, mientras otros se replegaron en la plaza Sepá, unos 2000 metros hacia el Norte.

"Sangre por doquier" fue la frase utilizada por la cadena televisiva estadounidense CNN para definir los choques ocurridos ayer en Teherán. La emisora no informó de víctimas mortales, pero aclaró que muchos manifestantes "fueron golpeados como animales" y "obligados a confesar". Un helicóptero sobrevoló el centro de la capital, ocupado por cientos de policías que trataron de impedir cualquier reunión, por breve que fuese, relató un testigo. Miles de agentes de seguridad invadieron las calles, añadió el testigo, que se negó a dar su nombre por miedo a eventuales represalias.

En el comunicado que convocó a la marcha incluso se anunció la presencia de Moussavi y de su esposa, Zahra Raharnavad, que se convirtió en una de las estrellas de la campaña electoral. Sin embargo, en su página web el aspirante derrotado también advirtió a sus seguidores que la concentración no estaba respaldada por Moussavi. Además, negó que el sitio de Internet hubiera caído en manos de grupos piratas informáticos, como había informado la prensa local.

Aun así, cerca de medio millar de personas intentaron ayer reunirse frente al Parlamento para expresar, por décimo día consecutivo, su desacuerdo con los resultados de las elecciones presidenciales del 12 de este mes. Allí los esperaban miles de policías antidisturbios y grupos de milicianos islámicos Basij armados con palos y barras de hierro, que no dudaron en emplear gases lacrimógenos para dispersar a los congregados. La policía y la milicia religiosa han tenido éxito en recuperar el control de las calles esta semana, tras las mayores manifestaciones antigubernamentales en el país desde la Revolución Islámica de 1979.

Presión

Las autoridades mantuvieron la presión sobre los seguidores de Moussavi con la detención de unos 25 periodistas y empleados del diario Kalemeh Sabz , fundado para apoyar su campaña electoral y luego prohibido.

Al respecto, la policía informó que realizó una redada en la "sede de campaña de uno de los candidatos" que servía para "organizar las recientes manifestaciones y disturbios (...), así como acciones contra la seguridad nacional".

Mientras la presión en el plano interno no cesa, Irán insiste en que existe un complot en su contra de países occidentales, en especial Estados Unidos y Gran Bretaña, a los que acusa de urdir una trama para propiciar lo que denomina una "revolución de terciopelo".

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Manoucher Mottaki, confirmó ayer la expulsión de dos diplomáticos británicos y dio a entender que su país planea rebajar el estatus de sus relaciones con Londres. En una conferencia de prensa, explicó que la razón para la salida de los dos secretarios de la embajada británica es "la interferencia" en los asuntos internos de Irán.

Además, el ministro de Inteligencia, Gholam Husein Mohseni Ejei, anunció que dos ciudadanos con pasaporte británico habían sido detenidos en relación con los disturbios. Su par del Interior, Sadeq Mahsuli, vinculó las protestas con la CIA y el grupo opositor armado Mujahidin Jalq (Combatientes del Pueblo).

En tanto, Khamenei volvió a respaldar la polémica victoria electoral del presidente Ahmadinejad. En una declaración divulgada a través de la televisión estatal, la máxima autoridad de Irán pidió a los candidatos derrotados que pongan fin a las protestas e instó a todos los iraníes a arropar las labores del gobierno.

"Sobre los recientes incidentes relacionados con las elecciones, insisto en que se debe aplicar la ley. Ni el sistema ni el pueblo cederán ante la fuerza", afirmó.

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