Repetir un parche no es solucionar el problema

Por Hernán de Goñi

El Gobierno y la CGT parecen haber encontrado una fórmula feliz con la cual se ponen a resguardo del mayor costo que trae el convalidar incrementos salariales de dos dígitos: subir el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias.

Es un debate que tiene muchas aristas, pero en la mesa sindical queda simplificado a una realidad inexpugnable: para muchos el aumento se traduce en un salto de categoría e implica una mayor retención por parte de la AFIP, con lo cual el efecto de la recomposición salarial se pierde.

La medida que pide la CGT cubre a alrededor de 500.000 asalariados. El Gobierno cede recaudación por un lado, pero la recupera cuando las empresas trasladan el mayor costo salarial a sus precios y el fisco lo absorbe a través de su impacto en el IVA.

A los gremios les preocupa tener que discutir este tema todos los años. Pero curiosamente no revelan el mismo interés por ver qué causas empujan hoy la inflación de dos dígitos y que debería hacer el Gobierno para combatirla. Su mejor contribución sería buscar una fórmula que haga innecesario acudir a este parche año tras año. Una reforma tributaria seguramente ayudaría a nivelar algunas de estas diferencias. La solución para un sector no tiene que transformarse en una carga para el resto.

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