Las repeticiones de la historia

Por Jorge Lanata.

"La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia”, dijo el delegado general de Palestina en España. El mundo debe parar a Israel.

El 21 de febrero de 1939 los nazis forzaron a los judíos a entregar sus pertenencias de oro y plata.

Desde entonces y hasta el 25 de enero de 1944 –por poner una fecha arbitraria– cuando Hans Frank, el gobernador nazi de Polonia, escribió en su diario que “quizá queden aún unos cien mil judíos en el país” en el que vivían dos millones y medio, el mundo reaccionó frente al Holocausto del modo más vil, cínico, silencioso, cobarde y oportunista posible: Occidente permitió el asesinato y persecución de millones de personas y reaccionó deliberadamente tarde. Fue atroz, pero no me siento responsable por él. Me avergüenza como miembro de la especie humana, pero no menos que la Inquisición, la Revolución Cultural china, las matanzas de Stalin, los desaparecidos, la ESMA y tantos otros temporales de locura y muerte. Me avergüenza un poco aclarar todo esto antes de hablar de Israel: vivo en un país un poco antisemita, pero no lo soy. Israel no es, en mi opinión, igual a judío, del mismo modo que católico no es igual a Vaticano. Creo en Dios, pero no creo que alguien tan importante tenga que andar metiéndose en mi vida, mis costumbres o mi cama: no me simpatizan los estados confesionales, aquellos en los que la religión que sea interfiere en la vida civil, ya se trate de Irán, de Israel o cualquier otro. Sé, claro, que debemos encontrar un diálogo, y que del encuentro Oriente- Occidente depende gran parte del futuro del mundo. Demasiadas aclaraciones, ¿no? Toda esta perorata para una pregunta simple:

¿Qué clase de guerra es aquella en la que mueren 13 personas de un bando y 1.017 del otro? ¿Qué guerra es aquella que produce tres muertos civiles en un lado y más de seiscientos asesinatos de personas desarmadas, entre ellos cientos de mujeres y niños, con cerca de cinco mil heridos?

¿En qué guerra del siglo XXI se utilizan bombas de fósforo blanco, se expulsa a más de noventa mil personas de sus hogares, se dispara sobre mujeres que abandonaban su casa llevando una bandera blanca, se hiere a médicos y enfermeros que llevan heridos y se impide que las ambulancias atiendan a los afectados?

¿En qué guerra sucede todo esto en menos de veinte días?

En la Guerra del Líbano, en 2006, 1.200 personas perdieron la vida en 34 días de contienda.

“Tienen derecho a defenderse –le dijo la comisaria de Relaciones Exteriores de Europa al presidente Simon Peres–, pero lo que está sucediendo en Gaza va más allá de toda proporción. Yo le digo, señor presidente, que la imagen de Israel en el mundo está destrozada.”

“Hamás es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina –escribió el editorialista del diario israelí Haaretz, Akiva Eldar– y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas. No las balas. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, debe saber cómo lo miraría su gente y cuál sería su suerte si tuviera la tentación de volver a Gaza sobre los escombros dejados por los carros de combate y los aviones israelíes.”

“Los judíos sufrieron el Holocausto a manos de los nazis y hoy en día Israel quiere repetir la historia contra nuestro pueblo. La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia”, dijo Musa Amer Odeh, delegado general de Palestina en España.

Israel bombardeó ayer a la mañana el edificio de la UNRWA, agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos, donde se encontraban setecientas personas, con dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco. Las quemaduras de segundo y tercer grados que resultan de esas bombas llegan hasta el hueso, y son imposibles de apagar a menos de que se logre un espacio totalmente vacío de oxígeno. Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, pidió disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el “gran error” cometido por los militares.

El mundo debe parar a Israel.

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