Repatriar los dólares, el principal desafío para después del 28

Por: Daniel Fernández Canedo

El principal problema económico a resolver por el Gobierno después de las elecciones tiene sólo cuatro palabras, pero solucionarlo requerirá tomar decisiones importantes.

La salida de capitales, de eso se trata, persiste y constituye un freno importante para recuperar la actividad económica.

Si bien en mayo el ritmo de fuga de dólares se atemperó, la persistencia del problema exigirá definiciones más allá de quién gane o pierda el 28 de junio.

Desde septiembre de 2007 se fueron alrededor de 40.000 millones de dólares, lo que equivale a que el país hubiese perdido íntegramente una cosecha agrícola.

Una visión optimista diría que, a pesar de ese resultado y de la crisis financiera internacional, el país todavía detenta un superávit comercial robusto.

Este año el balance de exportaciones e importaciones dejará unos 12.000 millones de dólares. Eso habla de que el país puede lograr divisas, pero no consigue retenerlas.

Después del 28, el desafío no sólo será evitar que sigan saliendo sino, también, repatriar parte de los dólares perdidos.

Traer plata de afuera será esencial para pensar en un camino de recuperación. Entre otras cosas, porque hay consenso de que el esquema de "autofinanciamiento" al que recurrió el Gobierno ya dio lo que podía dar.

Es difícil pensar que, luego de las elecciones, Cristina Kirchner vaya a decidir bajar el gasto público y subir la recaudación para ensayar un ajuste ortodoxo. Y, si lo hace, estaría contrayendo el consumo en vez de expandirlo.

Con lo cual, demostrar que puede conseguir crédito afuera no responde sólo a la necesidad de pagar los intereses de la deuda, sino también para volver a a crecer.

El Banco Mundial, anteayer, al anunciar la liberación de 1.290 millones de dólares dijo que el país deberá lidiar con la incertidumbre por no tener crédito externo y por su política económica.

Parte de los empresarios y los economistas soñarían con ver después de las elecciones un Kirchner hablando de acercarse al Fondo Monetario, haciendo más creíbles los datos del INDEC y arreglando las deudas con el Club de París y con los tenedores de bonos argentinos en default.

Otros creen que se intentará un acuerdo directo con el Tesoro de los EE.UU., argumentando que México y Brasil ya lograron un paraguas financiero de 20.000 millones de dólares y que eso los ayudó a pilotear la crisis.

Pero el influyente asesor de la Casa Blanca, Larry Summers, ya aclaró que esos préstamos eran remanentes de Bush. Y que en la era Obama esa ayuda sólo será factible pasando por el FMI.

Otra alternativa podría ser esperar hasta 2010, ya que la Argentina tendría la plata para cumplir con todos los pagos de este año. Y así, esperar hasta ver si mejoran aún más los precios de los granos en el mundo y la producción agrícola local se endereza. También podrían abrirse caminos heterodoxos con fuentes de financiamiento externas o internas.

Pareciera que muchas cosas son posibles en materia económica después del domingo 28 y eso en sí mismo es un problema.Esa falta de certidumbre es la que sienta las bases para que, aunque atenuada, la salida de dólares se mantenga. Volver al sendero del crecimiento demandará más que un resultado electoral.

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