Reparto de subsidios, sin ningún control

La resolución que revocó el pago de subsidios por 3 millones de pesos lo hace invocando el artículo 14 de la Ley Nacional de Procedimientos Administrativos, en el que se establece que un acto de gobierno será "nulo" cuando "la voluntad de la administración resultare excluida por error esencial" o por "dolo, cuando se tengan como existentes hechos o antecedentes falsos". No se aclara, sin embargo, en qué figura encuadra este caso.
La gran cantidad de pruebas que acumuló Clarín (simplemente con ingresar a las páginas web de la AFIP, ANSES, el Boletín Oficial y la propia ONCCA) demuestra que no hay "error", pues es fácilmente visible el intento de perjudicar al Estado desviando dinero a feed lots inexistentes. La figura del "dolo" es innegable. Sin embargo, la ONCCA optó por la nebulosa de no buscar culpables. Así, evita mirar hacia sus propias entrañas.

El artículo 177 del Código Penal obliga a los funcionarios a denunciar posibles delitos. Nada de esto sucedió ni ahora ni en el caso del feed lot de Carlos Casares.

En su política de compensaciones, la ONCCA carga con defectos de forma y de fondo. Los primeros saltan a la vista con este nuevo caso: se firman subsidios sin el mínimo control previo.

Los defectos de fondo son los que la ONCCA parece tratar de ocultar al negar irregularidades. Para empezar, nadie entiende su obediencia al jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, cuando en los papeles depende de Agricultura. Tampoco cómo puede ser que un presupuesto de $3.600 millones sea gestionado por personal "contratado", sin vínculo formal con el Estado. Se trata de abogados y contadores leales a Echegaray, y casi todos provienen de Mar del Plata. La ONCCA ni siquiera remite sus expedientes al servicio jurídico estatal. Todas las resoluciones llevan la aprobación de una "Coordinación Legal y Técnica" propia, que no existe no se aprobó la estructura formal del organismo.

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