Repartirán menos subsidios en 2009

La subvenciones caerán por el ajuste de tarifas, la crisis económica y la baja de las materias primas
El Gobierno comenzó a apagar uno de los motores fiscales más utilizados en los últimos años para impulsar el crecimiento, y lo hizo justo cuando la economía comenzó a apagarse. Los subsidios cortarán su meteórico ascenso este año. Los aumentos de tarifas, la caída de los precios de las commodities -en especial, el petróleo- y el enfriamiento de la economía llevarán a un recorte en estos gastos. Este ajuste -o ahorro, tal como lo presentó el ministro de Planificación, Julio De Vido, al anunciar las subas en las facturas de gas y electricidad- no alcanzará a todo el abanico de transferencias. La estatización de Aerolíneas Argentinas y Austral, por ejemplo, generó una carga adicional para el Tesoro, que, con todo, no terminará por torcer esta novedosa tendencia de las finanzas públicas.

Es que se trata de la primera vez que ocurre algo así en la era kirchnerista. Desde 2004 en adelante, la mano gentil de los subsidios se extendió año tras año a la par del aumento del consumo, la producción, los salarios y las cotizaciones del petróleo, la soja, el trigo, el maíz y el girasol. El congelamiento de tarifas, la crisis energética, la inflación e incluso eventos meteorológicos como una sequía en la región de las represas hidroeléctricas del Comahue o el histórico frío del invierno de 2007 apuntalaron su uso.

El Gobierno incrementó las importaciones de combustibles, gas y electricidad; elevó las transferencias de fondos a las empresas de colectivos, trenes y subtes del área metropolitana, y creó en enero de 2007 el esquema de compensaciones, ideado para contener los aumentos en los precios de algunos alimentos básicos, tales como pan, leche, pollo y carne. Fue así como el gasto en subsidios, insignificante para el presupuesto en 2004, ascendió a los $ 3478 millones en 2005, se duplicó hasta los 6486,2 millones en 2006 para saltar un año más tarde a los 14.626,2 millones, según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP).

En 2008, un invierno más benigno y los primeros ajustes de tarifas generaron una desaceleración en el incremento de los subsidios, que aun así se ubicaron en torno de los $ 25.000 millones, según cuatro estimaciones privadas a las que accedió LA NACION. Esta cifra abarca los subsidios pagados por la administración nacional. Un informe de la consultora Ecolatina agrega un dato: si se consolidan los pagos de los fondos fiduciarios que operan por fuera del presupuesto y el subsidio al gasoil, la cuenta asciende a 31.200 millones. "Creemos que el gasto en subsidios que va a caer este año", dijo Juan Pablo Paladino, autor del cálculo.

Ante el impacto de la crisis global en la recaudación impositiva y, sobre todo, la llegada de un nuevo año electoral, las prioridades del gasto público cambiaron en los últimos meses o eso marcan, al menos, los fuertes ajustes que impuso el Gobierno sobre las tarifas de servicios públicos.

Cotizaciones

Los aumentos en el transporte, la electricidad y el gas aportarán una parte del ajuste que mostrarán estos giros. Otro recorte surgirá de la caída en el precio del petróleo, la soja, el trigo, el maíz y el girasol. De mantenerse las cotizaciones actuales, se reducirán las compensaciones a la agroindustria y será más barato importar fueloil o gas. "El precio del barril en 2008 fue, en promedio, de 100 dólares. Hoy cotiza en torno a los 40", recordó Ramiro Castiñeira, de Econométrica. El parate de la economía, que enfriará la demanda de energía, la producción y el consumo, imprimirá una reducción adicional en estos gastos.

Carolina Shuff, analista de la consultora Abeceb.com, estima que, a lo sumo, los subsidios pueden aumentar este año un 5% respecto de 2008. Entre los factores que incidirán en esta cifra Schuff incluyó la evolución de los salarios y el costo del combustible en las empresas de transporte (Shell y Esso dejaron de vender gasoil subsidiado a las empresas de colectivos) y también la sequía, si es que se implementan pagos para paliar su impacto.

Nicolás Bridger, de Prefinex, prevé una caída de unos $ 5300 millones este año a 23.000 millones. Bridger hizo una salvedad: por la estatización de Aerolíneas y Austral, ambas deficitarias, los giros a las empresas públicas aumentarán un 150% hasta los 3000 millones. Estos números, aclara Bridger, pueden fluctuar por la volatilidad de los precios internacionales de la energía, las condiciones meteorológicas en el invierno, las presiones salariales de las empresas públicas y la situación fiscal. Lo sintetizó en una frase: "En 2008, la variable de ajuste fue la obra pública. Los subsidios parecen ser la variable de ajuste elegida en 2009".

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