Reparar los actos de vandalismo en escuelas cuesta 800 mil pesos al mes

El cálculo anual ronda los 10 millones de pesos, lo mismo que se destina para la construcción de dos establecimientos. Los alumnos dañan calefactores y sanitarios. Los delincuentes rompen vidrios y rejas.
La Subsecretaría de Infraestructura educativa gasta como consecuencia del vandalismo contra establecimientos educativos unos 800 mil pesos por mes en promedio. Al año, se destinan 9,6 millones. "Con ese dinero podríamos hacer dos escuelas", indicó el titular de esa repartición Roberto Pacini.

Ese promedio de gasto incluye la reparación de daños como consecuencia del vandalismo interno y externo. También están calculadas en ese monto de dinero las roturas por mal uso de algunos artefactos sanitarios.

Esa misma repartición destina 32 millones al año para reparar y refaccionar distintos establecimientos educativos. Así, entonces, 30 por ciento del presupuesto que la subsecretaría de Infraestructura educativa posee, se utiliza para "solucionar" las roturas que ocasiona el vandalismo en las escuelas.

Qué rompen

El arreglo de los calefactores este año se llevó unos 180 mil pesos. "También destinamos 245 mil pesos para un fondo de reparaciones permanente mensual. De esa cantidad enviamos a las escuelas un promedio de 3.500 pesos a cada una de las que han necesitado obras", indicó Pacini. Además, existe un fondo de mantenimiento preventivo que posee 2,8 millones. "El 75 por ciento de ese monto se usa para reponer luminarias, cañerías de gas, servicio eléctrico y agua".

Muchos gastos también son absorbidos por las cooperadoras de las escuelas.

Los vidrios, ventiladores de techo, la pintura y las mochilas de los sanitarios son los blancos preferidos del vandalismo interno. "Las escuelas nuevas las estamos haciendo con baños cuyas mochilas no estén expuestas. Está el inodoro y un botón, nada más. La mochila no se ve, así evitamos que las rompan", confesó el funcionario.

Otro problema son las cañerías. Algunos establecimientos tienen problemas porque sus caños de agua son viejos, otras porque quizá la empresa puso materiales de menor calidad; pero están también las que deben ser asistidas debido a que los caños se tapan muy seguido. "En los informes que nos pasan las empresas que hacen el destape, nos indican que encuentran latas de gaseosas, ropa, medias y hasta preservativos. Los caños de algunas escuelas se tapan con una frecuencia superior a la normal", se lamenta Pacini.

El vandalismo externo genera otros problemas como la rotura o robo de bombas de agua. "Estamos por llamar a licitación para comprar 100 bombas e instalarlas durante las vacaciones", manifestó el titular de Infraestructura Escolar. También se roban cables, rompen vidrios, rejas y se llevan o destrozan los focos.

Más muros

Pacini se alarma porque advierte que muchas escuelas están pidiendo que les cambien el cierre perimetral de tela por uno de material, para que de esa forma les sea más complicado realizar actos de vandalismo externo. "Hay establecimientos que les rompen la reja perimetral e ingresan a la escuela para romper vidrios".

Estas obras generan un problema financiero: "Esos gastos no están previstos en el presupuesto". Los montos no son menores. El metro de tela cuesta 250 pesos, mientras que el de material sale 480; casi el doble. "En este año hemos gastado 790 mil pesos en cierres de material".

En relación a este tema, María Eugenia Carbonari, titular de la Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico y Comunitario (Doapc), manifestó que muchas escuelas utilizan dos tipos de alarma. La que les da la DGE para la dirección y el laboratorio de informática y también contratan un servicio privado.

A la hora de explicar el vandalismo, Carbonari dice básicamente es un no reconocimiento de las normas de convivencia. Cuenta además que hay escuelas en las que los chicos se llevan las bolitas de los mouse de las computadoras. "No lo hacen porque la necesiten y tampoco tiene utilidad en el mercado ese objeto solo", argumenta la profesional.

Desde distintas reparticiones afirman que Maipú, Guaymallén, Godoy Cruz y Luján son las zonas donde más establecimientos educativos piden sacar las telas y poner ladrillos y también en las que más actos de vandalismo escolar se registran.

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