Renunció Poder, una caída previsible desde hace días

"El camino al infierno está tapizado de buenas intenciones", según el refranero popular. Quizá el ministro de Seguridad saliente las haya tenido, pero en los hechos se dejó tentar por la tecnología y se quedó sentado demasiado tiempo frente a la pantalla de su compu, mirando el "premiado" sitio de "Vecinos en Alerta".
La realidad "real" superó a la realidad "virtual"; el fuego en las sierras lo dejó maltrecho, pero el empujón final, aunque se niegue, fue el escándalo que se desató a raíz de los hechos protagonizados por el vice gobernador de la provincia, Jorge Pellegrini.

Daniel Poder venía "haciendo méritos" para justificar su alejamiento. Por responsabilidad propia o por conflictos heredados que no pudo resolver, la inseguidad siguió siendo una materia pendiente de este gobierno.

El primer quiebre fuerte -mientras el sitio de Vecinos en Alerta conseguía premios- fue con los incendios forestales. La foto fue demoledora para quienes saben leer el mensaje que hay detrás del mensaje: El jefe de bomberos, Guillermo Musri, puesto en primer plano, mientras que el jefe de la Policía, Héctor Riva y el propio ministro estaban detrás. No solo la designación como "coordinador de las acciones contra el fuego" fue un sopapo para los ministros, que quedaron relegados a ser coordinados por un "subalterno" en términos policiales. La foto fue demostrativa. Nada es casual.

Despúes, en la lucha desigual que se dio contra los incendios en la provincia, tanto Poder, como su par de Medio Ambiente, Eduardo Gomina -ambos ex directores periodísticos del diario del gobernador- desaparecieron de las fotos y quien comenzó a hablar del tema del fuego fue el titular del ministerio del Campo, Sebastián Lavandeira, y de hecho, también fue quien comenzó a aparecer en las imágenes y se quedó con el primer plano. El primero en irse del gabinete fue Gomina.

Ayer, Daniel Poder dialogó con los periodistas como si todo estuviese "normal". También les prometió a los bomberos soluciones, equipamiento, reuniones, etc. etc. etc. que nadie sabe si ahora alguien cumplirá. No sería extraño que el gobierno se desdiga de las palabras del que todavía era ministro en funciones.

Después, en el diálogo con la prensa debió afrontar un tema inevitable: el escándalo que se generó a raíz de las actuaciones del vice gobernador la semana pasada, a raíz de un procedimiento policial en el que fue detenido su hijo Luciano.

Seguramente la actitud esperada desde el gobierno fue que defendiera a capa y espada al segundo en la línea de mando, pero algunas palabras suyas dejaron fundadas dudas con relación al compañero de equipo de Rodríguez Saá: "un hecho confuso", se lo escuchó decir en relación al acontecimiento que ocupó a todo el periodismo. Midiendo las presiones del momento, no dejó de ser un gesto de dignidad no salir a defender lo indefendible.

Tampoco causó sorpresa que el jefe de Policía haya sido confirmado en su cargo. En la lógica del gobernador, cambiar a un funcionario cuestionado es signo de debilidad. Demasiado que "se hizo cargo" con dejar afuera a Poder. Ahora cabe preguntarse: ¿cuanto tiempo tiene Riva al frente de la Policía, con los cuestionamientos que hay desde dentro mismo de la fuerza?

Desde hace un mes hay un rumor creciente a raíz del descontento que se produjo con los ascensos anuales -o la inequidad con que se producen- la falta de entrega de equipamiento y de ropa (les estarían debiendo una muda, según comentan los propios policías) y también la necesaria recomposición salarial que no se producirá este ni el año venidero, de acuerdo a lo manifestado por la ministra de Hacienda Teresa Nigra. Un cocktel explosivo, bastante difícil de manejar.

Si a eso se le suma otro elemento virulento, como es la lucha interna entre los "legalistas" y los que estarían "prendidos" en negocios poco claros, no sería raro que en poco tiempo Riva siga el camino de Poder o estemos nuevamente ante un levantamiento policial. Las fotos lo dirán, solo hay que estar atentos a ellas.

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