Renunció Obama al polémico escudo antimisiles de Bush

Busca el apoyo de Rusia para contener a Irán
WASHINGTON.? En lo que constituye la mayor ruptura en política de defensa respecto de su predecesor, George W. Bush, el presidente Barack Obama anunció ayer el fin del llamado "escudo antimisiles" en Europa del Este, defendido durante años por la Casa Blanca como una necesidad para contener la "amenaza iraní".

Menos de cinco minutos invirtió Obama en anunciar semejante giro. "La mejor manera para promover responsablemente nuestra seguridad y la seguridad de nuestros aliados" es desplegar sistemas de defensa "que respondan mejor a las amenazas que enfrentamos", dijo el presidente, en una breve declaración en la que no admitió preguntas.

Se trata de un giro impresionante con impacto en el mapa defensivo y diplomático de Occidente, que fue recibido como un gran triunfo por Rusia, ya que la instalación del escudo antimisiles era un tema que generaba fuertes tensiones entre Moscú y Washington.

Durante la era Bush, Estados Unidos se había comprometido con países de Europa del Este en la instalación de un costoso sistema defensivo para evitar eventuales ataques de países del llamado "eje del mal", con Irán a la cabeza.

Obama sí señaló que habrá otro sistema para enfrentar eventuales amenazas con misiles. Pero señaló que, para ello, se apelará a una tecnología distinta de la propuesta por Bush y con menores costos.

En un país en recesión y con las cuentas en rojo, el argumento económico tuvo su lugar en la sorpresiva comunicación. Pero, pese a ese guiño doméstico, aquí el debate no hizo sino empezar, ante la indignación de la oposición republicana por lo que considera un "riesgo" para la seguridad del país.

"Esto es grave, es muy serio y es equivocado", dijo el ex candidato presidencial John McCain, mientras que otros republicanos lo consideraron una virtual "capitulación" del presidente ante Rusia.

Anticipándose a las críticas, Obama había afirmado que no se trata de abandonar la defensa en la región, sino de reemplazarla por "una nueva arquitectura defensiva en Europa, que aportará mejores y más eficaces resultados a las fuerzas estadounidenses y sus aliados" de la OTAN. Sin embargo, los analistas lo interpretaron como un claro gesto de realineamiento estratégico en busca del apoyo de Rusia para contener a Irán.

En los hechos, el efecto más importante es que Polonia y la República Checa deberán esperar seis años -hasta 2015- para que se dote su territorio de nuevos detectores de tierra.

Mientras tanto -y en reemplazo del escudo antimisiles-, el compromiso de Estados Unidos en la defensa de Europa del Este descansará, sobre todo, en barcos y sistemas más livianos, según explicó el secretario del área, Robert Gates.

Pero lo cierto es que Moscú veía esa presencia armamentista en su frontera como una amenaza de los Estados Unidos contra su territorio, al extremo de que, desde hace años, ese dato viene sumando desconfianza en su relación con Estados Unidos.

Ayer parecía abrirse una nueva era en el mapa defensivo y diplomático, en un giro que uchos vieron aquí como un triunfo de Moscú.

¿Qué usará ahora Washington en lugar de un escudo antimisiles que, durante años, defendió como necesario? Los detalles corrieron por cuenta de Gates: dijo que, en vez de esa costosa línea de radares y lanzaderas, Estados Unidos usará barcos con equipos antimisiles. Y que ese giro se debe a una "nueva evaluación" de la amenaza militar en la zona, particularmente en lo que concierne a Irán.

Fuentes del Pentágono indicaron que la decisión de alejarse del escudo estuvo basada en información de inteligencia que indicaba que Irán ahora está centrado en el desarrollo de misiles de corto y medio alcance, en vez de los misiles intercontinentales de largo alcance que se temían originalmente.

Más allá de eso, hay un dato que ayer repetían una y otra vez expertos en la materia: Estados Unidos no está en las mejores condiciones económicas para afrontar el escudo de Bush. Y Rusia, en su papel de principal afectado por ese plan, tampoco está en condiciones de contrarrestar la amenaza de la que hablaba. Desde lo económico, es un respiro para las arcas de Washington y de Moscú, los dos actores que desde la caída del Muro de Berlín se enfrentaron en un nuevo sistema defensivo con Europa como territorio.

En lo doméstico, el debate estalló de inmediato, fundamentalmente en torno al malestar republicano por lo que consideran un cambio que deja al país en la inseguridad.

Obama fue firme. Dijo que la decisión se adoptó tras la recomendación "unánime" de sus asesores en defensa, convencidos de que han cambiado las premisas acerca de la capacidad ofensiva de Irán.

Así, según explicó luego Gates, el nuevo sistema estará orientado a contrarrestar misiles de corto y mediano alcance y estará dotado de interceptores en tierra y mar, con la participación de buques Aegis.

Además, contará con un sistema de radares móviles, más ágil, que permitirá detectar el posible lanzamiento de misiles de corto y medio alcance.

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