Renunció el intendente de Pinamar

Renunció el intendente de Pinamar

Hernán Muriale dejará el cargo a fin de mes antes de afrontar una interpelación del Concejo Deliberante y es el tercero en siete años. El actual concejal Pedro Elizalde quedará al frente del gobierno interino

"Me voy porque es imposible gobernar con un Concejo Deliberante como el que tenemos", señaló Muriale, molesto por los constantes roces y enfrentamientos con un cuerpo que tiene representación de siete fuerzas políticas.

Tanto el jefe comunal saliente como su reemplazante pertenecen al Movimiento Unidos porPinamar, una fuerza vecinal que lidera Blas Altieri, destituido en julio de 2012 por supuestas irregularidades y aún espera ser devuelto a sus funciones si es que logra fallo favorable un recurso planteado ante la Suprema Corte de Justicia bonanerense.

Cabe recordar que en los últimos siete años, los vecinos pinamarenses tuvieron cuatro intendentes, dos de los cuales terminaron destituidos, uno completó su interinato y el último, Muriale, ni siquiera llegó a ese objetivo.

Primero fue la salida forzada y escandalosa de Roberto Porreti, el justicialista que en las urnas había logrado frenar en 2007 la serie de reelecciones que desde 1991 lograba Altier. Sin embargo, tres meses después de asumir propietarios de una discoteca local lo denunciaron ante la Justicia por un supuesto cobro de coimas. Estuvo detenido y no tuvo más remedio que aceptar su destitución que votó el Concejo Deliberante.

La administración del municipio quedó entonces a cargo de Rafael De Vito, que había acompañado a Porreti como cabeza de lista de concejales quien llegó hasta las elecciones de marzo de 2011, cuando se habilitaron las urnas para que los pinamarenses eligieran a quien debía completar el mandato de Porreti según informa el diario La Nación.

La experiencia le alcanzó a Altieri para regresar a la jefatura comunal a partir del 19 de abril de ese año pero su gestión se acabó en julio de 2012. Mientras los concejales lo acusaban por supuestas irregularidades. Aceptó la suspensión y luego la destitución, aunque mantiene la batalla judicial por lo que dejó la gestión en manos de Muriale.

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