La ola de renuncias acorrala a Brown.

Pese a que dimitieron otros cuatro ministros, el premier dijo que no abandonaría el cargo; duro traspié laborista en los comicios locales.
LONDRES.- En una jornada marcada por renuncias, la reorganización de su maltrecho gabinete y el peor resultado electoral para su partido en más de tres décadas, el primer ministro británico, Gordon Brown, salió ayer desafiante a asegurar que no abandonará su cargo, pese a las crecientes presiones del propio laborismo.

"No voy a aflojar. Tengo un trabajo para hacer. Me voy a abocar a él y voy a terminarlo", afirmó durante una conferencia de prensa en Downing Street, en la cual se describió como "la persona más idónea" para gobernar en medio de la grave situación actual, signada por la recesión económica y un creciente desencanto con las instituciones democráticas, provocado por el escándalo de los gastos extravagantes de los parlamentarios.

"Acepto mi responsabilidad", sostuvo Brown, confrontado a la "dolorosa derrota" en las elecciones locales que despojaron al laborismo del control de todos los consejos regionales que tenía en Inglaterra (un total de cuatro), y lo colocaron en tercer lugar detrás de los conservadores y de los liberales demócratas.

El Partido Nacionalista Británico (BNP) obtuvo, además, sus primeros tres asientos en los condados ingleses de Hertfordshire, Lancashire y Leicestershire. Y todo parece indicar que este partido antisistema estará en condiciones de ganar su primer asiento en la eurocámara cuando los resultados de los comicios europeos se anuncien mañana, junto con los del resto de los países miembros de la Unión Europea.

Sólo un 37% del electorado británico fue a las urnas, lo que marcó un nuevo récord de ausentismo. En esa atmósfera, el premier convocó a la prensa a su residencia oficial para informar sobre la recomposición de su gabinete, destinada a evitar el colapso de su gobierno.

Pero al mismo tiempo que Brown revelaba las identidades del nuevo elenco, la ministra de Asuntos Europeos, Caroline Flint, que la noche anterior había profesado en un programa de televisión su "más leal apoyo" a su gestión, anunció su partida. Y lo hizo con un verdadero portazo.

En una carta dirigida a Brown, pero con copia a todos los medios, Flint acusó al jefe de gobierno de "misoginia" al asegurar que considera a todos los miembros del sexo femenino de su gabinete -incluida ella- como "poco más que mujeres de escaparate" y que las mantiene en la periferia de las decisiones gubernamentales.

"El tuyo es un gobierno de dos velocidades: el de tu estrecho círculo de amigos y el del resto del gabinete", sentenció Flint.

Parece que lo que desencadenó la furia de la ministra fue que Brown le ofreció mantenerse en su puesto, pero permitiéndole sólo atender las reuniones de gabinete donde se trataran asuntos de la cartera europea y cuando estos fueran "realmente cruciales".

Con Flint, fueron cuatro los ministros que dimitieron ayer: los de Empleo, Tony McNulty; de Defensa, John Hutton, y de Transporte, Geoff Hoon. Estos tres dijeron hacerlo por "razones personales", un argumento poco convincente en medio de una tormenta política.

Así, llegaron a siete los miembros renunciantes del gabinete (a los que hay que sumar un viceministro) en los últimos cuatro días. Dos de ellos -Flint y el secretario de Trabajo y Pensiones, James Purnell- exigieron la decapitación política de Brown.

Con semejante hemorragia de respaldo de correligionarios, el reajuste gubernamental no pudo ser otra cosa que limitado. Los ministros de Economía, Alistair Darling; de Relaciones Exteriores, David Miliband, y de Justicia, Jack Straw, permanecerán en sus puestos. El ministro de Negocios y Empresas, lord Peter Mandelson, no sólo fue confirmado en el suyo, sino que ha visto sus responsabilidades extendidas para convertirse, de hecho, en un viceprimer ministro.

El ministro de Salud, Alan Johnson, considerado un potencial rival de Brown, fue transferido al Ministerio del Interior, mientras que el nuevo ministro de Defensa será Bob Ainsworth, hasta ahora secretario de las Fuerzas Armadas.

Flint será reemplazada por Glenys Kinnock, esposa del ex líder laborista Niel Kinnock, que ocupaba el cargo de comisionada europea en Bruselas pero que ahora será convertida en miembro de la Casa de los Lores para poder asumir la cartera ministerial de acuerdo con el sistema parlamentario británico.

Un cargo nuevo

El más peculiar de los nombramiento fue el del empresario sir Alan Sugar, conocido aquí por ser el protagonista del programa de televisión "El aprendiz" (similar al que en Estados Unidos encabeza Donald Trump), como "Campeón de los Negocios", un cargo de asesor hasta ahora inexistente.

Los conservadores, en tanto, festejaban su triunfo en las elecciones locales y renovaban sus llamados a la convocatoria de elecciones anticipadas. "El gobierno se está derrumbando ante nuestros ojos y la gente, naturalmente, mira hacia un partido capaz de responder a sus necesidades", declamó su líder, David Cameron.

A todo esto, Brown reiteró ayer: "No vacilaré. No abandonaré. Seguiré haciendo mi trabajo".

Un gabinete en crisis

16 DE MAYO

Viceministro de Justicia

El segundo de la cartera de Justicia, Shahid Malik, fue el primer miembro del gabinete en dimitir, sospechado de haber utilizado fondos públicos para gastos personales.

2 DE JUNIO

Ministra del Interior

Jacqui Smith tuvo que renunciar tras el escándalo que se desató cuando se supo que su esposo usó parte de sus dietas parlamentarias para adquirir dos películas pornográficas.

3 DE JUNIO

Ministra de Comunidades

Criticada por admitir que no había pagado los impuestos correspondientes a la venta de una vivienda que mantenía con fondos públicos, Hazel Blears debió dejar su puesto.

4 DE JUNIO

Ministro de Trabajo

James Purnell dimitió a su cargo y exigió la renuncia de Brown.

AYER

Exodo masivo

En un agravamiento de la crisis política, renunciaron sucesivamente los ministros de Defensa, John Hutton; de Transporte, Geoff Hoon; de Asuntos Europeos, Caroline Flint, y de Empleo, Tony McNulty.

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