Rentas ya intima por deuda corriente

Es la primera vez que el organismo provincial reclama períodos correspondientes al año en curso. También implementó el denominado "contribuyente único", lo cual implica gestionar lo adeudado por el sujeto y no por objetos como hasta entonces.
La recaudación propia de la Provincia viene mostrando una recuperación interesante en los últimos años, lo cual se aprecia más en períodos como el actual al permitir tener más espalda para hacer frente a la fuerte caída de los giros nacionales.

En este contexto y a fin de eficientizar aún más el cobro, desde el Ministerio de Finanzas vienen trabajando en un cambio conceptual de la gestión de la Dirección General de Rentas, lo cual implica reemplazar el sistema de lotes por el de procesos, que permite intimar la deuda corriente. Durante años, el mecanismo era armar "lotes" o grupos de grandes deudores, diseñar campañas para reclamar lo adeudado, y una vez cumplida, se pasaba a otro lote de morosos, sin realizar un seguimiento pormenorizado de la situación de cada propiedad y generalmente, un año antes de operar la prescripción se ponían en marcha las acciones tendientes a evitar la pérdida del derecho de cobro, lo cual iba en detrimento de las arcas fiscales.

A raíz de los inconvenientes de este sistema, comenzó a implementarse la gestión por procesos que permite conocer la "conducta tributaria" de cada contribuyente a diario, y ante la menor irregularidad se le reclama, lo cual permite accionar contra los períodos del año en curso; es decir, sobre la "deuda fresca", sin descuidar la correspondiente a períodos anteriores. "Por primera vez, Rentas reclama períodos atrasados corrientes, incluso se puede enviar a juicio por los incumplimientos de 2009", explicó una fuente del Ejecutivo a este medio.

Junto con este cambio, se incorporó lo que se denomina "contribuyente único": se envía una requisitoria al sujeto titular de los bienes, en lugar de hacerlo por objeto (departamento, casa, auto, moto, campo). De esa forma, el organismo intima al contribuyente por la totalidad de sus deudas en una sola oportunidad y por los bienes de manera particular.

Estos cambios, considerados innovadores en el ámbito tributario nacional, permiten reducir gastos a la administración central y aumentar la cobrabilidad debido al seguimiento del comportamiento del sujeto, lo cual implica contactos fluidos con la Dirección de Catastro y Registros del Automotor a fin de intercambiar información.

Esta mejora en la calidad de gestión, que demandó importantes inversiones en tecnología, hace posible mantener un crecimiento razonable de la recaudación, incluso más que la nacional. "Aspiramos a cerrar 2009 con un aumento del 22 por ciento, similar a la pauta presupuestada por recursos propios", indicó la fuente.

Impuestos y morosidad

"El 20 por ciento de los contribuyentes aporta el 80 por ciento de la recaudación", explicó la fuente a fin de poner de manifiesto la alta concentración tributaria. En la actualidad, hay unos 15.000 contribuyentes considerados grandes, de los cuales 4.600 explican el 80 por ciento mencionado anteriormente y se detectan unas 300 irregularidades mensuales.

El Impuesto a los Ingresos Brutos registra la morosidad más alta. "En el caso de las grandes empresas, la mora está más vinculada con la elusión del tributo, ya que tratan de pagar menos de lo que les corresponde", añadieron desde el organismo recaudador; mientras que en las empresas pequeñas y medianas se observa evasión ya que ahora muchas se convirtieron en firmas de "subsistencia", y por último, están quienes actúan de manera informal y se trabaja para que se incorporen al régimen fijo de Ingresos Brutos.

En cuanto al Impuesto Inmobiliario, se observa un retraso de cobro alto en los casos crónicos, como titulares de viviendas sociales, que se torna muy difícil de revertir como consecuencia de la carencia de recursos para hacer frente a los compromisos tributarios. Ante esto y para tratar de mantener el ritmo de ingresos, se trabaja para incorporar lo más rápido posible las ampliaciones de viviendas y los nuevos metros cuadrados construidos.

En el caso de los automotores, anualmente se realiza la modificación de la alícuota en función de los datos de los Registros del Automotor y de Acara, que fija los precios de las unidades.

"Sin contar los contribuyentes crónicos, la mora ronda el 20 por ciento", apuntó la fuente.

Para lograr ese guarismo, considerado bajo, se focalizó en la descentralización operativa y resolución de Rentas, lo cual implica que en las distintas cabeceras departamentales del organismo (Córdoba, Villa Carlos Paz, Villa María, San Francisco y Río Cuarto) se resuelvan los trámites, sin necesidad de derivar los expedientes a la casa central del organismo, posibilitando así reducir el stock de trámites sin respuesta.

"En el caso de las grandes empresas, la mora está más vinculada con la elusión del tributo, ya que tratan de pagar menos de lo que les corresponde"

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