"Renovar el gabinete sería un alivio".

Fortalecido por el triunfo de su lista en la provincia de Mendoza, el vicepresidente salió a marcar la cancha directamente al kirchnerismo. Además de una renovación ministerial, cuestionó a Cristina Fernández por la conferencia de prensa que ofreció el día después de las elecciones. "La vi muy concentrada en justificar el tema electoral. Hubiera preferido un mensaje para adelante", disparó. También dijo haber sentido "lástima" por Kirchner la noche de la derrota. Ratificó su voluntad por pelear la presidencia en 2011 y le mandó un mensaje a Carrió: si quiere ser candidata, deberá ir a internas.
Es el vicepresidente, pero para el Gobierno es parte de la oposición. A Julio Cobos le quedó el estigma tras el voto no positivo a las retenciones en 2008. Y desde entonces, las diferencias se hicieron cada vez más grandes. El domingo la lista que promovía en Mendoza le sacó 25 puntos de diferencia al oficialismo. Sin embargo, él asegura que no sintió satisfacción por la derrota de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires. "Sentí lástima por la oportunidad que perdió", dijo. Cobos duda de que Néstor asuma su cargo de diputado. "No creo que asuma. Tampoco creo que Massa asuma", indicó. Además, reclamó cambios en el gabinete, acuerdos con el campo, la renovación del INDEC y del Consejo de la Magistratura. Y le advirtió a Cristina Fernández que escuche el mensaje de las urnas: "Nos han llamado al diálogo. Si no quiere escucharnos, que escuche a los dirigentes de su partido, que le piden cambios", sentenció.

—¿Cómo se garantiza la gobernabilidad tras la derrota del Gobierno?

—El Gobierno tiene sostén político porque todas las fuerzas políticas y los líderes que están en los distintos espacios políticos quieren colaborar y ayudar. Pero quieren ayudar a generar un camino hacia una República, hacia un federalismo.

—¿Es correcto decir que vamos hacia un período de transición, como han dicho Macri y De Narváez?

—No. En la Argentina hablar de transiciones no es bueno. Es bueno lograr estabilidad institucional, que una elección sea una costumbre ciudadana. Lo que pasa es que se ha jugado tan fuerte en esta elección... En la Provincia va un ex presidente, un gobernador y un jefe de Gabinete, y ponen en riesgo la estabilidad. Y entonces se generan estas apreciaciones de un gobierno que se jugó todo y perdió. Pero debemos entender que la Presidenta tiene cuatro años. Y hay que tratar de que le vaya lo mejor posible.

—En la primera conferencia tras las elecciones, Cristina minimizó la derrota. ¿El Gobierno quiere recibir ayuda?

—Siempre he dicho que para recibir ayuda hay que dejarse ayudar. Si no, es imposible.

—¿Pero no la ve con ganas de abrir los brazos?

—No, lamentablemente no.

—¿Cómo la vio?

—La vi muy concentrada en justificar el tema electoral. Eso hay que dejárselo a los analistas. Hubiera preferido un mensaje de la Presidenta para adelante, haciendo una gran convocatoria para todos los sectores políticos. Hay que escuchar, porque el mensaje de las urnas nos ha llamado al diálogo. Encontrar el consenso no significa darle la razón al otro.

—Se fueron Ocaña y Jaime. ¿Estos cambios en el gabinete van en el sentido que reclamó el ciudadano en las urnas?

—Lo de Ocaña ya venía de antes. Para renovar el poder hay que oxigenar a través de ministros y secretarios. El poder desgasta, te devora. Y hay ministros que llevan mucho tiempo. A lo mejor la condición de uno es distinta a la del otro. Me parece que una renovación, no digo de todo el gabinete, pero en forma gradual, sería un alivio.

—La salida de los dos funcionarios de alguna manera u otra estuvo vinculada a la corrupción: Ocaña por su lucha contra el sindicalismo y Jaime porque fue denunciado varias veces. ¿Ve un gobierno corrupto o sectores corruptos?

—A mí no me gusta calificar, sobre todo cuando se daña la moral de las personas. Hay que tener una Justicia independiente que investigue y si tiene causas judiciales, que tenga toda la posibilidad de investigar y que no se originen obstáculos como el que se le hizo al fiscal Garrido. Será la Justicia la que condene y que la sociedad se encargue de calificar. Generalizar tampoco es bueno, pero sí debe haber organismos de control fuertes.

—¿Hay organismos de control fuertes?

—Algunos, sí.

—¿Cómo cuáles?

—La Auditoría General de la Nación ha actuado bien. Pero en el sector judicial hay muchos jueces que sienten el rigor al tener un Consejo de la Magistratura que tiene que ser manejado de otra forma.

—¿No está manejado con independencia?

—Está manejado con una mayoría que responde al Poder Ejecutivo.

—Usted también se refirió a temas como el INDEC, la crisis con el campo... ¿Eso es lo que tiene que encarar ahora la Presidenta?

—En forma inmediata. Porque no tiene sentido seguir con la incertidumbre en sectores que necesitan reinvertir, hay que ganar la confianza para ver hacia dónde se orienta. En el conflicto con el campo no se puede medir a todos con la misma vara. Se ha actuado con ese criterio y hemos perdido mercado externo, ingresos por impuestos aduaneros.

—¿Lo del INDEC es una intención de ocultar números?

—Cuando fui gobernador defendía los números de la provincia y yo pedía que acá hubiera un cambio. Pero la verdad no se puede ocultar.

—¿Qué temas tiene que tomar el Congreso ahora?

—La Presidenta tendría que tomar la iniciativa para que en este proceso, hasta que asuman los legisladores nuevos, se vaya indicando una señal de apertura. Tiene que haber una señal de que se van a coparticipar los impuestos, tiene que dar señales que le reclaman los propios dirigentes de su partido, si no quiere escuchar a otros partidos que escuche al propio. En la labor parlamentaria se van a plantear los temas. Se puede avanzar por ejemplo con los superpoderes.

—¿Hay que derogar los superpoderes?

—Sí. Cómo puede ser que el jefe de Gabinete tenga más poder que la Presidenta. Donde hay que generar un artículo para después darle la facultad a la Presidenta en función de los poderes del jefe de Gabinete.

—¿Cómo evalúa el año y medio de gestión de Cristina?

—Se perdió una oportunidad importante, entramos en el crecimiento, faltaba el desarrollo. El desarrollo implica mejoras en salud, en educación. Todas esas cosas eran las que se podían hacer en esta etapa y se perdió a partir del conflicto con el campo.

—La imagen del domingo a la noche era por un lado Kirchner derrotado y por el otro, usted festejando enérgico el triunfo en Mendoza. ¿Sintió como una suerte de revancha luego de tanto aislamiento?

—No. Me habrán dicho y hecho un montón de cosas, pero no me gusta hacer leña del árbol caído. Cuando lo veía a Kirchner, mientras él hablaba yo pensaba: qué oportunidad se perdió. Sentía lástima por un hombre que en sus comienzos sacó adelante el país junto con Duhalde, y luego continuó. Pero faltó desarrollo. Sirve para aprender. Le sirve a toda la dirigencia. El mensaje es que cuando uno tiene el poder no hay un cheque en blanco, la ciudadanía nos da la confianza pero luego hay que demostrarle. No sentí satisfacción.

—¿Imagina a Néstor en la banca tal como fue desde el atril en la Presidencia?

—No sé si va a asumir Néstor Kirchner. Tengo dudas. Siempre tuve dudas. Como también las tuve con Scioli y tengo dudas de que Massa lo haga. Cuando asuma, el día que vaya a asumir, hablamos...

—¿No se puede gobernar sin el peronismo?

—Sí se puede gobernar sin el peronismo. Pero el peronismo tiene que ubicarse porque cuando fue oposición ha sido muy mezquino en tratar de ayudar al que gobierna, cosa que no es así con los otros sectores, que ayudan cuando a este gobierno le va mal.

—¿El kirchnerismo perdió poder?

—Perdió las elecciones y al perder las elecciones comienza a reordenarse el poder. La clara muestra de ello es la salida del ex presidente de la conducción. El PJ va ineludiblemente camino a una redefinición de cargos partidarios que se tiene que hacer en un proceso interno.

—¿A quién ve mejor para liderar el PJ? ¿A Reutemann? ¿A Das Neves?

—Reutemann es la figura más proyectada nacionalmente. Es la figura que puede lograr la adhesión de otros sectores como el PRO; esto lo digo con total objetividad y para darles una mano a los muchachos del PJ (risas). Aunque ganó "justiniani" (risas) porque tuvo una victoria compartida (con Giustiniani). Pero no obstante ello ganó, es un triunfo, es una figura moderada con la cual yo tengo una excelente relación y puede ser una oferta electoral interesante que puede captar al peronismo y a sectores independientes.

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