Renovada vida para la escuela de Bella Vista

La primaria Nº 62, que se apresta a celebrar cien años de existencia, muestra una nueva cara; principalmente, por gestión de exalumnos y docentes.
Si alguien hubiera visitado la escuela Nº 62 hace poco más de un año y lo hiciera hoy, no podría menos que sorprenderse por los favorables cambios que se advierten a simple vista.

Los sanitarios, que ofrecían un aspecto deplorable, con sus puertas rotas y totalmente grafiteadas con corrector y sus techos escritos con el humo de los encendedores, hoy lucen impecables.

"Las docentes lijamos las puertas, las auxiliares, con detergente y lavandina, limpiaron los techos, el Consejo Escolar hizo las reparaciones y, lo notable es que todo esto se hizo en febrero del año pasado y los chicos cuidaron de manera que no hubo que hacer ningún otro arreglo", comentó Marcela Rodríguez, la directora, motor de esta transformación.

Las aulas lucen impecables, con su machimbre intacto (antes, estaba arrancado en varios sectores), paredes y pizarrones pintados y cortinados en sus ventanales vidriados. "Este año, no se rompió ni un solo vidrio", contó Rodríguez.

El Consejo Escolar arregló también los patios, mejoró un depósito y aprobó una partida para reparar el cerco, obra que aún está pendiente de realización.

Los padrinos, que pertenecen al Batallón de Comunicaciones 181, pintaron el patio, las ventanas y las rejas y continuarán trabajando el año entrante.

También la Municipalidad colaboró con la escuela, por mediación de la Sociedad de Fomento de Bella Vista, que alertó sobre el taponamiento de los desagües pluviales por las raíces de añejos árboles, lo que ocasionaba daños en la vereda; la división Parques y Jardines subsanó el problema.

Sin embargo, la obra más importante en ejecución la están haciendo los mismos exalumnos, miembros de la comunidad y amigos de la escuela y consiste en la colocación de un nuevo cielorraso en el patio cubierto.

Ya se reparó la capa aislante y se colocó el enrejado metálico que sostendrá las planchas de material ignífugo, aunque antes deberán ser puestas las nuevas luminarias, quince en total, que cuestan más de 300 pesos cada una.

"Ya se han invertido más de 7.000 pesos y faltan otros 8.000; autor de la iniciativa es un exalumno, Jorge Luis Piotrowsky, con quien elaboramos una cuadrícula por la cual se "vende" el metro cuadrado de cielorraso. Es increíble la colaboración de los vecinos, y hasta ex docentes, también hemos hecho festivales y bonos contribución. Si Dios quiere, estará concluido para el inicio del nuevo ciclo lectivo", asevera la directora.

El problema principal que afectó el establecimiento en los últimos años, su progresiva pérdida de matrícula, también empieza a subsanarse desde su base. Este año, ya hay 19 alumnos inscriptos en primer año, provenientes de jardines de infantes cercanos.

"Pienso focalizar mi acción en mejorar la oferta educativa, para no defraudar a los que vuelven a confiar en la escuela de su barrio", Rodríguez.

"El año pasado, prioricé la gestión comunitaria, el mejoramiento edilicio y la disciplina y creo que los resultados fueron buenos" .

Una historia de amor y de esfuerzo

No es algo nuevo para Bella Vista unirse para levantar su escuela.

Ya desde la constitución de la barriada, hace poco más de un siglo, sus pobladores mostraron la preocupación por contar con un establecimiento educativo en el sector. Fue así que el 19 de junio de 1909 salió la resolución ministerial de la Nación que la creara, como escuela nacional Nº 7, funcionando, desde el 5 de julio de ese mismo año, en un local de la calle Sargento Cabral Nº 854.

Fue designada primera directora Concepción Urdinale de Pedernera, contando con una sección de primer grado con 58 alumnos inscriptos. Fue la segunda escuela que, a raíz de la vigencia de la ley Láinez, se estableció en el distrito de Bahía Blanca, ya que la primera había comenzado a funcionar poco antes en Bajo Hondo.

Un 27 de octubre de 1960, "La Nueva Provincia" publicó una nota titulada "Terreno para una escuela", en la que señalaba que la comunidad había concretado la compra de un terreno para la construcción del edificio propio de la escuela Nº 7, campaña en la que se habían involucrado la comisión cooperadora y exalumnos.

En 1970, las escuelas Láinez fueron transferidas a la Provincia y se la asignó la nueva numeración: Nº 62.

En 1977, y por el sistema de la "compra" del metro cuadrado de obra, en el que participó todo el barrio, se comenzó la construcción del nuevo edificio, emplazado en 2.500 metros cuadrados sobre calle Yapeyú, esquina D'Orbigny. Las nuevas instalaciones se inauguraron en el inicio del ciclo lectivo 1979, el 5 de marzo.

Abierta a la comunidad de la barriada

La escuela es sede de múltiples actividades que favorecen su reposicionamiento dentro de la comunidad de Bella Vista.

Lunes y martes, funciona un anexo del Centro de Formación Profesional Nº 402, con un curso de restauración de muebles dividido en dos cuatrimestres, uno de pintura y otro de cartonería. Durante el mes de noviembre, se dictó un curso de vitrofusión, por parte de una vecina de Bella Vista. También cede sus instalaciones al taller solidario perteneciente al Plan Más Vida, en el que se confeccionan guardapolvos para jardines y todo aquello que la Municipalidad solicita. Allí se cosieron todos los trajes para la murga de La Casita, que funciona en el Barrio Miramar, con los colores de Bella Vista; hicieron las cortinas para el comedor de la escuela y repararon todo lo que hubiera para coser. "También hicieron sabanitas y acolchados para la guardería municipal Palomitas", acota Gladys, la asistente social.

Para reafirmar el sentido de pertenencia al barrio, siempre con los colores de Bella Vista y con los retazos que sobraron de la ropa de la murga, se confeccionaron vinchitas y pulseras y una bandera con los colores del club que dice "Escuela 62", que los pequeños hinchas llevan cada vez que compite su equipo. "Parece que les trajimos suerte, porque salimos campeones", sonríe Rodríguez.

También la escuela presta sus instalaciones a la peña Huella Sureña, quien no sólo colabora en los festivales que se realizan para reunir fondos, sino que provee cera y elementos de limpieza por lo que el establecimiento está reluciente.

"Pronto tendré que habilitar un aula, nada más que para exhibir los trofeos que la peña gana en los certámenes provinciales y nacionales en los que participa", bromea la directora, mostrando originales premios; la mayoría, realizada en forma artesanal.

En la escuela, también funciona el centro de educación de adolescentes y adultos Nº 715, con dos cursos que se brindan por la tarde y uno por la noche.

"¿Proyectos? Hay muchos, pensamos instalar un gabinete de informática, dictar cursos de idioma en forma extraeescolar, siempre con el apoyo y el interés de la comunidad", aseguró la directora.

Quienes quieran colaborar con un metro de cielorraso, pueden hacerlo directamente en la dirección del establecimiento. El valor es 50 pesos, pero se puede "comprar" medio o hasta un cuarto de metro, para que sean muchos los que puedan acercar su granito de arena.

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