Rendirse, jamás.

González levantó un match point y dos sets en contra para ganarle a Gasquet. Ahora le toca Rafa.
Fernando González se iba de la cancha y dibujaba dos semicírculos con sus dedos pulgar e índice, la señal inequívoca de tener "huevos así de grandes". El Abierto de Australia suele entregar tremendas batallas en los partidos nocturnos y la de ayer fue la primera. El chileno levantó un match point y le ganó al francés Richard Gasquet por 3-6, 3-6, 7-6 (12-10), 6-2 y 12-10 en cuatro horas y nueve minutos de un partido dramático, que terminó con los dos jugadores con múltiples molestias físicas. Del cansancio, González pidió saltear la entrevista en la cancha. No tenía energías ni para eso.

Entrenado por el argentino Martín Rodríguez (ex preparador de Guillermo Coria), González no había ligado un cuadro fácil: el local Lleyton Hewitt en primera ronda, Guillermo Cañas en segunda y ahora el talentoso Gasquet.

El francés tuvo su oportunidad para ganarlo en el 7-6 del tie-break, pero mandó la pelota a la red. Después del tercer parcial, el europeo pidió atención médica por una uña rota en el dedo gordo del pie derecho. Alentado por la banda roja, Gonzo siguió desgastando a su rival hasta llegar al quinto parcial. Allí, Gasquet ya casi no podía correr y probaba el saque y red, mientras que el sudamericano insistía con su drive. En el 21° game, salvó un punto de quiebre con una tremenda derecha invertida y le quebró el saque a Gasquet en el siguiente. Un tiro ganador de revés le dio el pasaje a octavos.

"Sigo vivo", dijo el Bombardero de la Reina. "Tengo 48 horas, quizás un poco menos, para recuperarme. Ahora quiero disfrutar este momento. Gané un partido muy difícil que voy a recordar el resto de mi vida", agregó.

"Nadal debería darme las gracias", bromeó Gasquet. El N° 1 del mundo será el rival de Feña en octavos. En el camino a la final de 2007, su única de Grand Slam, González derrotó al español en cuartos de final. "No tengo nada que perder, voy a salir a disfrutar ese partido", dijo González. Nadal, quien nunca pasó de cuartos de final en Melbourne, dijo que escuchó a la banda chilena mientras jugaba en otra cancha, a 500 metros. Mañana por la noche, los va a tener que escuchar en vivo y en directo.

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