Renació el Pacto de las M (Negri, furioso)

Con una visita a Cobos, Mestre y Martí estrenaron su alianza, refractaria a una coalición con Juez. Negri reaccionó contra el ex intendente y le recordó su reciente pasado K.
La imagen de Ramón Mestre y Rubén Martí en el despacho del vicepresidente Julio Cobos revolvió la interna del radicalismo cordobés, y nutrió el entusiasmo de los opositores al Pacto de Oliva (con Luis Juez), entre los que sobresale el concejal.

La reunión de ayer en Buenos Aires desató la furia del presidente del Comité Provincia de la UCR, Mario Negri, quien eligió a Martí como blanco de sus fuertes declaraciones, quizás tanto para intentar minimizar la sonrisa de Mestre como para cobrarse viejos rencores con el ex intendente, que todavía pululan por los pasillos de la Casa Radical.

Cobos, el anfitrión, consiguió aliados cordobeses que repitieron el discurso que más le agrada: el de la amnistía para los fugados en la edad de oro del kirchnerismo.

En tanto, sus visitantes resucitaron el Pacto de las M, aquél que en 1997 cerraron el ex gobernador Mestre, Martí y Luis Molinari Romero (Negri, se incorporó después para sobrevivir al pos-angelocismo y, sin querer, desbarató la curiosidad de las iniciales de los socios). La línea divisoria entre la flamante dupla y el entrerriano es el Pacto de Oliva, o sea la alianza electoral con Luis Juez que el titular de la UCR impulsa cada vez con mayores dificultades.

Martí negó ayer nuevamente que vaya a ser candidato. Según trascendió, el secretario de Cobos, Néstor Majul, el cuarto hombre en el despacho, le dijo que ayudaría mucho su candidatura en las próximas elecciones. El ex intendente salió de allí y ratificó que no quiere postularse este año. Claro que volvió a sembrar dudas sobre el futuro; sabe que él es una zanahoria en el carrito que empujan algunos radicales. Algunos, porque Martí es cuestionado por muchos en la UCR, ya que lo acusan de torpedear las chances del partido en las elecciones municipales de 1999, cuando el candidato a intendente era justamente Negri, y de abdicar de la responsabilidad en 2003, luego de la repentina muerte de Mestre, antes de los comicios de gobernador. Incluso, el ex senador recibió un apercibimiento del Tribunal de Conducta de la UCR en 2007 por respaldar la «ceoncertación plural» (Mestre fue uno de sus más severos objetores, por entonces).

Negri no logró reunirse con Cobos cuando el vicepresidente vino a Jesús María. En cambio, su archirrival interno, Mestre, consiguió la foto con la virgen cuya sangre revive la ajada piel del radicalismo.

Ayer, el presidente de la UCR pretendió ignorar las palabras festivas de Mestre, quien celebró ser aludido como la “renovación” por Martí, y apuntó sus cañones hacia el ex intendente y viejo enemigo.

Martí había dicho que “no es tan importante” la alianza con Juez, que la prioridad es recuperar al radicalismo (no la descarta para 2011 y lo mismo expresó Cobos, porque nadie habla de política a plazos tan largos) y que el jefe del Partido Nuevo fue introducido a la Casa Radical “por la ventana”.

Contraataque

Negri aún no le perdona a Martí, y jamás lo hará, que en 1999 haya convocado a las elecciones en las que quería convertirse en el nuevo intendente junto con otras provinciales, el 10 de octubre, y no con las nacionales del 24 de octubre; tampoco la candidatura del martiísta Carlos Rossi por el vecinalismo ni los elogios al postulante de Unión por Córdoba, Germán Kammerath. Hay otras cuentas pendientes, pero esta frustración aturde aún al presidente radical. Y probablemente por sus juntas con Juez usó palabras inéditas en su vocabulario: recordó que “nos raspábamos el culo” para defender a la UCR de las tentaciones kirchneristas y Martí, en ese tiempo, pregonaba la “concertación plural”, con foto incluida con el ex presidente, Ricardo Jaime y Alberto Fernández. Negri consideró a Martí un engranaje necesario de las estrategias del kirchnerismo y del peronismo cordobés.

También, recordó que antes de abrirle las puertas de la Casa Radical a Juez consultó con los principales referentes partidarios, Mestre entre otros, sin obtener una respuesta negativa de ninguno de ellos, según aseguró. Y subrayó que si es el pasado, como le adjudican, ¿por qué entonces es cuestionado? “Si no existo, ¿por qué le molesta?”, se preguntó.

Habrá más. Por ahora, rumores fantasmas serpentean por la Casa Radical. ¿Mestre será candidato a senador, a diputado nacional o sólo a presidente de la UCR? ¿Martí saldrá de la escena tan fulminante como entró? ¿Negri jugará por afuera, alentado por Elisa Carrió si no hay alianza o se sentará a esperar el próximo bienio? ¿La foto de ayer será la lápida del Pacto de Oliva, o la reaparición de Martí alentará el discurso antikirchnerista que se usa para justificar un acuerdo con Juez?

El próximo capítulo pretende escribirlo Mestre el viernes, en el local de Unión y Benevolenza (¿La tendrá la UCR?), donde reu-nirá a su tropa, a la que pretende incorporar, después del saludo a Cobos a los primero intendentes disidentes, que refugiados en el Frente Cívico y Social parecen ahora hijos de divorciados (Juez y Daniel Giacomino). La mirada está puesta en el 26 de abril (San Cleto en el Santoral), día de las elecciones internas para autoridades partidarias y candidatos legislativos nacionales.

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