"Los remiseros estamos muy expuestos".

Valeriano Menna, dueño de la agencia Alas, transmitió su indignación luego del segundo hecho calificado por el uso de armas que sufrieron choferes de su empresa en los últimos siete días.
Ser remisero en Tres Arroyos es una actividad cada vez más peligrosa. En la noche del martes y prácticamente en forma simultánea al atraco a una agencia de juegos de azar, cuyos datos fueron publicados en la edición de la víspera, fue asaltado nuevamente un remisero de nuestra ciudad. El segundo trabajador de este rubro que sufre un robo calificado en siete días es Alberto Urrutia, de 62 años, quien el martes alrededor de las 20.30 fue reducido por dos sujetos armados que se hicieron pasar por pasajeros para robarle 300 pesos que tenía encima.

Urrutia presta servicio en la misma agencia donde trabaja otro remisero que el pasado lunes 22 de junio fue blanco de un violento hecho, en el cual fue apuñalado por tres delincuentes cuando terminaba un viaje en la intersección de Aníbal Ponce y Maipú.

En el caso más reciente, el remisero de la agencia Alas concurrió a recoger a dos pasajeros en la avenida Güemes al 1400, desde donde le solicitaron un viaje con un destino cercano, en la calle Solis al 1200, donde al llegar fue amenazado por los delincuentes, quienes le sustrajeron 300 pesos que la víctima tenía destinado al pago de servicios particulares suyos.

El caso generó profunda indignación entre los compañeros del damnificado y fue el titular de la agencia, Valeriano Menna, quien transmitió esa sensación a LA VOZ DEL PUEBLO.

"Los remiseros estamos muy expuestos a todo. En este trabajo no sabemos quien se sube al auto, pero a los clientes no hay que dejar de prestarles el servicio", indicó.

Menna, quien hace 15 años se encuentra al frente de la agencia ubicada en la intersección de la avenida Rivadavia y Liniers, no manifestó quejas sobre la actividad preventiva de la policía, aunque hizo la salvedad, "igualmente no soy yo quien debe poner atención a ese trabajo. Me parece que es responsabilidad de la gente que trabaja en Seguridad. De todas maneras, no puedo decir nada de la policía. Siempre están patrullando, pero es muy difícil impedir este tipo de hechos", señaló. En ese sentido, Menna hizo alusión al caso que vivió su chofer en la víspera, "fue a un llamado hecho desde un teléfono público, algo que hacemos frecuentemente porque tenemos muchos clientes que se manejan así y no podemos cambiar", subrayó.

Sin apartarse de la prevención, Menna adelantó que desde ayer le solicitan el nombre a sus pasajeros para identificarlos como clientes: "No queremos correr más riesgos. Un día van a matar a alguien", comentó en el cierre.

Antecedente cercano

El asalto sufrido por Alberto Urrutia, quien ayer había recibido un día de descanso para superar el mal momento, es el segundo que sufren choferes de esta agencia en los últimos siete días. El antecedente inmediato fue protagonizado por Cristian Morais, también chofer de la agencia Alas.

El joven de 21 años acababa de dejar a una pasajera en la intersección de la avenida Aníbal Ponce y la calle Maipú, cuando fue sorprendido por tres delincuentes que lo atacaron salvajemente con golpes y heridas de arma blanca para robarle dinero e intentar sin éxito la sustracción de su estéreo. Al día siguiente, en diálogo con este diario, la víctima reconoció que llegó a pensar que "lo mataban" y dijo que los delincuentes, entre los que se encontraría un menor de edad, se manejaron con extremada violencia.

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