El remero que huyó de Cuba no se siente un desertor y sólo desea "vivir en libertad".

En diálogo con C5N, Rafael Díaz, quien viajó a Uruguay a realizar un intercambio junto al atleta que entrena y decidió quedarse en ese país, confía en que cuando se le venza la visa de turista podrá quedarse a vivir en Montevideo.
El remero cubano, de 45 años, remarcó que "no" se considera desertor y que simplemente quiere "vivir en otro país", con un futuro mejor para su trabajo y familia.

En comunicación telefónica con C5N, contó que fue a ese país como jefe de la delegación y, junto a su entrenado Aguelmis Rojas, decidieron quedarse.

Sin embargo, Adalberto Cuevas, entrenador cubano de atletismo, había dicho ayer que "ellos (los dos deportistas) tenían que estar de regreso en la isla y no lo hicieron. Se fueron con todo el equipaje y apagaron los celulares. La deserción ya está confirmada".

Consultado acerca de la causa por la que decidió no volver a Cuba, aseguró que porque quiere estar en otro país, por la situación económica que se vive.

"Ahora tenemos visa por tiempo determinado, estamos como delegación deportiva", dijo y agregó: "Pienso que no vamos a tener problemas para quedarnos".

Díaz dejó en la isla a su familia (mujer, hijos y padres) y remarcó que "no" teme por ellos "porque ya la gente no piensa como antes".

En tanto, el diputado nacionalista Jaime Trobo brindó seguridad a los atletas: "Les dije que Uruguay es un país de acogida en el cual cualquier ciudadano del mundo que cumpliera con las características podía solicitar la residencia. Que si tenían algún inconveniente nos hicieran saber para darle el respaldo que correspondía, pero que de ningún modo iban a tener algún problema".

Tras asegurar que hace muchos años que tenía la idea de irse, se sinceró y destacó que aprovechó la oportunidad. "Las oportunidades se presentan una vez", subrayó y finalizó: "Deseamos vivir en Uruguay, en un país donde esperamos vivir en libertad".

La opinión de Hilda Molina

También vía telefónica con C5N, la médica argentina dijo no conocer el caso de Díaz.

"Eso pasa porque los cubanos no hablan en Cuba, hablan cuando se van y así aquí no sabemos qué les pasó", aseguró y agregó: "o hablo, a riesgo de lo que pueda pasar".

Pese a que Molina remarcó que ni justifica ni condena el accionar de Díaz, opinó que la isla no cambiará "mientras los cubanos piensen en resolver su propio problema"

"Yo creo que cada uno debe actuar como desee, yo pude hacerlo (irse) pero creí que era mejor de esta manera; tuve contrato para quedarme en otros países, pero opté por luchar desde aquí", subrayó, antes de desearle suerte a Díaz y su amigo.

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