Los remedios y la enfermedad

Por: Ricardo Roa

Por más empeño que pongan en tirar la pelota afuera, las denuncias de corrupción le pican a los K cada vez más cerca. Ayer Scioli tuvo que echar a un funcionario salpicado por la mafia de los medicamentos. Y una cámara federal ordenó continuar investigando por supuesto enriquecimiento ilícito al segundo del ministro De Vido (ver El patrimonio del segundo de De Vido sigue bajo sospecha)

El juez Oyarbide descubrió diálogos comprometedores entre el subsecretario de Control Sanitario bonaerense y el empresario farmacéutico Néstor Lorenzo, acusado de dirigir una banda que por años estafó al Estado (ver Mafia de los remedios: echaron a un funcionario bonaerense).

Un negocio millonario montado a tres bandas: funcionarios, obras sociales y droguerías. Y donde el pagador siempre era el mismo: el Estado, que compraba remedios inexistentes, vencidos y hasta adulterados. Acaso todavía lo siga haciendo. Lo peor es que unos y otros lucraban con la enfermedad de la gente.

Hay más que presunciones de que esta red estaba conectada con el tráfico de efedrina. Y pruebas concretas de que empresas acusadas por ambos delitos aportaron a la campaña presidencial de Cristina Kirchner.

Otra vez la pelota picando en el propio campo. Como cuando se dijo que la valija del venezolano Antonini era una operación de la CIA y se ventiló que eran más dólares para la campaña K. O cuando se pretendió que el escándalo de Skanska era un acto de corrupción "entre privados" y luego quedaron involucrados hombres del Gobierno.

La lista sigue: el bañogate de Felisa, la plata de Santa Cruz, los aviones de Jaime y el increíble aumento de la fortuna de la pareja presidencial. Un cronista de Clarín le preguntó sobre eso. Y Kirchner en lugar de contestarle lo maltrató. Si no hay nada que ocultar ¿qué lo pone nervioso?

Comentá la nota