Remataron los elementos de la demolición interna de "Villa Carmen"

La subasta se realizó en el chalet ubicado en Falucho y Entre Ríos, cuya fachada recientemente volvió a ser declarada de interés patrimonial. Allí funcionó el Hotel Lafayette.
Actuando por cuenta y orden del propietario del inmueble, el martillero Daniel Raimondi procedió ayer a la subasta de la demolición interna del chalet ubicado en Falucho 2.175 -esquina Entre Ríos- denominado "Villa Carmen" y en el cual tiempo atrás funcionó el Hotel Lafayette.

Teniendo en cuenta que a la fachada principal recientemente se la declaró -por ordenanza- de preservación patrimonial, el remate estuvo circunscripto al interior, ya que aquella deberá preservarse para ser integrada armónica y estéticamente a cualquier proyecto que pueda desarrollarse en el futuro en esa propiedad.

Cabe recordar que durante la sesión del jueves último del HCD, el concejal Fernando Rizzi (UCR) -promotor de la afectación del inmueble como Patrimonio Histórico y Arquitectónico de la ciudad, planteó una cuestión previa en el transcurso de la cual reveló haber enviado una nota al intendente, Gustavo Pulti, a la secretaria de Planeamiento Urbano, Graciela Gómez, y a la Justicia de Faltas, advirtiendo que no se podía demoler un bien patrimonial sin siquiera tener planos de demolición. Indicó asimismo que había cursado una nota al Colegio de Martilleros y Corredores Públicos del Departamento Judicial Mar del Plata para consultarlo acerca de si no existía alguna falla funcional en la norma.

Historia

El edificio conocido como "Villa Carmen" es una propiedad que se construyó en 1893 y que comprende dos casas paralelas de dos plantas, que se encuentran unidas. Si bien en 1961 se le hicieron modificaciones, su aspecto general mantuvo el estilo inglés, principalmente por sus cadenas y dinteles resaltados en ladrillo a la vista.

Corresponde señalar que si bien una ordenanza promulgada en abril de 2002 lo había desafectado del listado de bienes patrimoniales, una norma similar que fue sancionada en agosto pasado -y promulgada en septiembre- volvió a declararlo de interés patrimonial, razón por la cual la subasta de la víspera, respetando las restricciones impuestas, tuvo que circunscribirse a los elementos internos del inmueble (escalera, sanitarios, puertas interiores, salamandras, máquina lavadora, cocina a leña, etc.), sin poder incluir a ninguno de los que conforman la fachada del edificio.

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