El reloj de Cristina y el reloj social

Por Martín Dinatale

¿Cuánto puede durar una foto? ¿A cuántos entretiene un diálogo vacío? ¿Quiénes son los actores dispuestos a "ganar tiempo" y seguir esperando? Algunos de estos interrogantes se empezarán a despejar en esta semana que comienza. En los próximos días se sabrá si el llamado al diálogo de la Casa Rosada sólo fue una jugada más de los Kirchner para eludir quejas o si prevalece en esa convocatoria una búsqueda de consensos y de soluciones concretas.

Habrá hechos visibles para medir en tiempo y forma las intenciones del matrimonio presidencial: la reunión de Cristina Kirchner con los gobernadores de la oposición y del oficialismo; la designación del nuevo el gabinete del ministro de Economía Amado Boudou; el encuentro de Unión Pro con el ministro del Interior y la convocatoria al campo para la ronda de diálogo.

Son datos concretos que servirán para medir la verdadera dimensión de la convocatoria al consenso. Hay hechos que se dieron en las últimas horas y que no ayudan en nada para la construcción del diálogo tal como fue planteado y con el mapa de la derrota electoral de los Kirchner como telón de fondo. La ratificación del polémico secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y la intransigencia del ministro de Justicia, Julio Alak, a modificar el Consejo de la Magistratura expresan el ánimo de un Gobierno que no parece haber oído el mensaje de las urnas o el reclamo de vastos sectores del oficialismo y de la oposición.

"El Gobierno deberá entender que si no se flexibiliza en varios temas acá asistiremos a una nueva derrota en el Congreso. Nosotros no podemos aguantar tanta presión", se sinceró un destacado referente del kirchnerismo en el Parlamento. Es decir, que si no hay cambios concretos visibles e inmediatos habrá derrota segura en las sucesivas votaciones legislativas. Esto es: el proyecto de superpoderes, el presupuesto 2010, la reforma al Consejo de la Magistratura y las retenciones. La intransigencia marca un rumbo y este es un hecho que dan por seguro las cabezas del oficialismo en Diputados y en el Senado.

"Si cae el diálogo podemos estar en riesgo de cualquier cosa", dijo ayer el presidente de la UCR, el senador Gerardo Morales. ¿Qué será cualquier cosa? Desde otra punta, el titular de la Federación Agraria Eduardo Buzzi acotó: "Sería iluso pensar que vamos sólo para la foto. Si no tratan los temas que reclamamos desde hace un año no vamos".

El referente de Unión Pro Francisco de Narváez advirtió que si el diálogo al que fue llamado para esta semana resulta ser sólo un monólogo se retirará de inmediato. "Están ganando tiempo, no ha cambiado nada", dijo ayer.

Los gobernadores llevarán desde mañana un amplio listado de quejas y pedidos a la Casa Rosada. Hay provincias que no llegan a fin de año para pagar salarios, están pensando en emitir bonos y temen protestas sociales si no se atienden de inmediato sus déficit financieros.

No hay mucho tiempo que perder. Inevitablemente, el reloj de Cristina Kirchner debería correr junto con el reloj de los reclamos sociales. No puede haber más de dos relojes para una misma realidad.

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