El relleno sanitario de Junín está saturado de basura

El nombre de relleno sanitario es bastante pretencioso a la hora de presenciar en vivo y en directo qué pasa en el predio municipal ubicado sobre la Ruta 65, a metros del cementerio Parque Rosedal.
En realidad, se trata de un simple basural a cielo abierto, sin medidas de protección ni seguridad para empleados y cartoneros que circulan diariamente por el lugar y sin que se perfile alguna señal de que se estaría intentando cumplir con la vieja pretensión de clasificar los residuos y realizar su reciclado.

En estas últimas jornadas, el panorama se complicó aún más. Con las torrenciales lluvias que sufrió la ciudad, los caminos internos del lugar dificultaron hasta tal punto el paso de camiones o vehículos, que la empresa de higiene urbana Ashira y los particulares están volcando lo recogido por la ciudad en el camino de acceso, a la entrada nomás.

Hoy el relleno sanitario se ha transformado en un sitio que entremezcla barro con agua de lluvia acumulada, las bolsas de basura abiertas y sus contenidos desparramados, y para completar, un olor nauseabundo que espanta. Sin orden, ni protección alguna, ni planificación para el futuro y muchos menos alguna mínima inversión de parte del municipio, que solamente se ocupó de anunciar por varios años seguidos que pondrían en marcha una planta de clasificación que jamás llegó.

Es más, en la cabina donde ‘trabaja’ el empleado municipal para registrar el ingreso y egreso de personas y vehículos, no hay agua potable, no hay espacio para una mínima cocina y ni siquiera funciona el baño. Cumplen su horario de trabajo en condiciones poco menos que humanas, en medio del hedor y los peligros de contagio.

Panorama

dantesco

Ante la imposibilidad de ingresar hasta el corazón del basural, con estos días de lluvia, tanto Ashira como los particulares que dejan la basura, lo hacen de cualquier manera y en cualquier lado.

Apenas se ingresa al predio, sobre la izquierda, se acumula los desechos en torres sin orden ni clasificación alguna: restos de comida con pedazos de automóviles, entremezclados con cajas, nylon diversos y juguetes rotos. Este pedazo de depósito puede observarse desde la ruta, porque se erige en forma paralela al alambrado perimetral.

Pero también en lo que sería el camino interno principal, la basura está amontonada a la vera, en señal de que los camiones descargaron en el primer lugar que les fue posible, dado que no pudieron acceder hasta el centro del relleno.

Obviamente, no hay pesaje de camiones ni control de la basura, clasificación ni reciclado.

Preocupación

Además del aspecto visual de este tema, lamentable por cierto, la preocupación central sobre el relleno sanitario está en las consecuencias sanitarias. Peligros de transmisión de enfermedades, lugar propicio para el fomento del dengue y posibilidad de contaminación de las napas de agua figuran entre las principales derivaciones de este basural a cielo abierto.

Promesas vacías

En una nota que publicó "La Verdad" en junio de 2009, el director de Medio Ambiente del municipio, Mariano De María, estimaba que en alrededor de un mes y medio (lo que daría principios de agosto) se pondría en marcha la planta de clasificación en el relleno sanitario.

Sobre la misma, en esa ocasión el funcionario había explicado que "el trabajo es conjunto e incluye a muchos sectores. La idea es que no solamente se clasifique en la planta, sino que los vecinos, en su casa, puedan entender el significado de empezar a clasificar la basura y separarla, para hacer más fácil su tratamiento y minimizar la disposición en el relleno".

"Esto posibilitará menor contaminación de suelos y del aire, que haya menos olores y se sanee lo que nos ha hecho tanto daño durante tiempo", destacó.

Anterior fecha

El antecesor de De María en el cargo municipal, Manuel Ponce, había dicho ya dos años antes que antes de finalizar el 2007 quedaría inaugurada la planta clasificadora de residuos en el relleno sanitario, que significaría reducir en un 75% de las 90 toneladas diarias de basura que ingresan al lugar.

Con estas medidas se podría reducir el volumen, porque las personas tiran alrededor un promedio de 900 gramos de basura por día y el 50% son residuos orgánicos, que puede utilizarse para hacer compostaje.

El resto de los materiales, que son plástico, cartones, papel, metal y demás, al reciclarse se reduce en un 40%.

Otra denuncia en el olvido

En mayo del 2008, la aparición mediática en el canal 59 de Multicanal (Metro) del secretario general del Sindicato de Empleados Municipales, Daniel Rossetti, causó estupor y preocupó a integrantes del Concejo Deliberante.

De inmediato, la Coalición Cívica formuló un pedido de informes que jamás se respondió, basado en la generación de "serias dudas acerca del aislamiento y tratamiento del suelo del relleno sanitario", dado que durante el programa televisivo emitido "se observaron fotografías con féretros, restos óseos humanos, fertilizantes, agroquímicos, jeringas y otros tipos de residuos que pueden resultar muy peligrosos por su grado de contaminación".

En el proyecto suscripto entonces por la concejal Magdalena Ricchini, "se ha planteado también la cuestión del manipuleo por parte de empleados municipales que trabajan en el lugar", dado que "estarían siendo sometidos a condiciones de trabajo inadecuadas y peligrosas, con escasez de herramientas y elementos de protección y con vestimenta no apta para la función".

También se deslizaba una cuestión secundaria pero esencial para los juninenses: "Hay que considerar muy especialmente la influencia que sobre la vertiente podría llegar a tener el inadecuado tratamiento del suelo generándose múltiples peligros para la comunidad juninense".

"El grosor de la capa plástica utilizada para el aislamiento no es la recomendada, lo agravaría más la situación de contaminación planteada", remarcaba el proyecto, y que "se expusieron análisis de agua pertenecientes al lugar, que en principio no sería apta para el consumo".

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