El relato de los Kirchner

Por: Ricardo Roa

Sólo era cuestión de esperar. La nueva estrategia mediática de la Presidenta duró lo que un suspiro. Cristina Kirchner abandonó los chistes, la carne de cerdo, el viagra y el vuelo de los pollos y volvió al repertorio de siempre: el dedo levantado, chicanas y el reto a los periodistas.

Gestos y relato conocidos, como cuando dijo que "toda esta tensión institucional podría haberse obviado si se hubiese actuado con más racionalidad". Hablaba de la crisis del Central y, obvio, de la irracionalidad de los otros.

¿Qué hizo el Gobierno? Arrancó con el anuncio de que Blejer sería presidente del Central y ayer terminó en Marcó del Pont. Dos economistas que no tienen nada que ver entre sí. Y Pesce, que hizo todo lo que le pidieron y esperaba manejar el banco hasta setiembre, se enteró por TV de que ya no era presidente interino. Todo muy racional.

Otra frase de Cristina: "Nunca se me ocurrió ir a la Justicia a reclamar algo, porque creo en serio en la división de poderes. Creo en serio que el (Poder) Legislativo tiene que legislar y el Judicial administrar justicia. Se llama juego de las instituciones". Fue la Presidenta quien pasó por alto al Congreso con los DNU del Bicentenario y de Redrado. Y la que habló de "justicia delivery" y "Partido Judicial". Así entienden los K la división de poderes y el juego de las instituciones.

Y una más de Cristina: "Es un problema vivir en blanco en la Argentina". Lo dijo para defender la compra de US$ 2 millones hecha por Kirchner en 2008. Como decir que estar en blanco es una virtud, no simplemente lo que corresponde. Desde ya, peor es comprar dólares y no declararlos.

La estrategia de comunicación cuenta: no es lo mismo un discurso amable que otro crispado. Pero lo importante finalmente no es lo que se dice sino lo que se hace.

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