Una relación varias veces rota en la historia local

El vínculo entre los gobernadores y sus vice en Mendoza tiene varios ejemplos de choques irreconciliables y otros tantos de lealtad.
Hay parejas que se profesan amor a diario; otras que con los años se deterioran y deviene la indiferencia y están las que se rompen y concluyen en un divorcio. Con la relación entre los distintos gobernadores y vices provinciales ocurre lo mismo. Como entre Jaque y Racconto ahora, ha habido varios casos de disputas entre los miembros de la dupla gubernamental.

Hace ocho años, el historiador Pablo Lacoste escribió en una nota de opinión publicada por Los Andes: "Casi el 30% de las parejas de gobernador y vice tuvieron relaciones conflictivas: José Néstor Lencinas-Delfín Álvarez (1918-1920), Alberto Martínez Baca-Carlos Arturo Mendoza (1973-1974), Santiago Felipe Llaver-José Genoud (1983-1987) y Roberto Iglesias-Juan González Gaviola (1999-2003)."

Si se toma sólo los mandatarios desde el regreso de la democracia, el cada vez más distante vínculo entre Jaque y Racconto tuvo como antecedente dos gobiernos de una extracción diferente a la del PJ gobernante.

Los radicales Llaver y Genoud (ambos fallecidos) por un lado y los aliancistas Iglesias (UCR) y González Gaviola (Frepaso) se propinaron más odios que amores. Pero, a diferencia de los actuales encargados de conducir la provincia, los motivos estuvieron vinculados a que venían de una línea partidaria distinta (como en el caso de los primeros) o directamente de un partido diferente (como los segundos).

El alfonsinista Llaver conformó la dupla junto a Genoud, que era balbinista y lideraba Causa. La mala relación entre las diferentes líneas radicales salpicó al Gobierno hasta más no poder. La desconfianza entre ambos se hizo pública. Tanto es así que, en 1986, Genoud abandonó su cargo para emigrar al Senado Nacional.

El caso de Iglesias y de González Gaviola fue similar pero las diferencias nunca fueron admitidas. El hermetismo de Iglesias, sumado a un Frepaso con fuertes disputas internas, malograron la relación entre el gobernador y el vice. González Gaviola tenía poca participación en las decisiones del Ejecutivo y a veces ni participaba de las clásicas reuniones de gabinete que todos los lunes encabezaba el ex gobernador.

Pero la pelea del vice con la ex diputada nacional por el Frepaso, Cristina Zuccardi, terminaron por debilitar su figura. En las elecciones de 2001, Iglesias acordó las listas para las elecciones legislativas con Zuccardi y dejó afuera del armado a González Gaviola, quien renunció unos meses antes de terminar el mandato para ponerse al frente del PAMI.

Las tres duplas de mandatarios que fueron electas entre las lideradas por Llaver e Iglesias fueron justicialistas. José Octavio Bordón y Arturo Lafalla (1987- 1991) se complementaron y no tuvieron desa-venencias. Lo mismo ocurrió con Rodolfo Gabrielli y Carlos De la Rosa (1991-1995).

De hecho, tanto Lafalla como De la Rosa supieron defender a capa y espada en la Legislatura los proyectos enviados por el oficialismo Aunque el perfil del vicegobernador de Lafalla (1995-1999), Jorge López, fue más bajo que el de sus antecesores, el vínculo entre los mandatarios no tuvo problemas.

El caso más destacado de buen vínculo entre una dupla para la gobernación fue el de Julio Cobos y Juan Carlos Jaliff (2003-2007). Alineado con el kirchnerismo, Cobos fue expulsado de la UCR y Jaliff también dejó el partido que lo vio nacer a la política para acompañarlo. Fue su hombre de confianza y un obstinado defensor de la gestión cobista, un atributo reconocido por la misma oposición.

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