Una relación de intereses y de necesidades

Por Fernando Gonzalez

Las circunstancias y el momento histórico que vive la Argentina los obligan a estar juntos. Los Kirchner y Hugo Moyano han ido construyendo en estos años una alianza que terminó siendo inevitable y que ayer tuvo un nuevo capítulo en el acto camionero en el estadio de Vélez.

Para el matrimonio gobernante porque la caída en los niveles de popularidad y el divorcio con otros sectores sociales los llevó a privilegiar el vínculo con el gremialista más poderoso de estos tiempos. Por eso, los Kirchner dejaron atrás sus promesas de mayor apertura sindical que le hicieron a otros dirigentes, sobre todo a los de la CTA.

Y al jefe de los camioneros también la alianza se le volvió imprescindible, sobre todo cuando la Corte Suprema avanza con sus fallos para abrirle el escenario a los sindicatos no peronistas, a los que ve como una amenaza a su poder. Si hasta le dio espacio en un acto de la CGT a Luis Delía, un hombre al que detesta.

Dinero de las obras sociales; ventajas en los subsidios; respaldo silencioso ante los aprietes a empresas o dirigentes que no gozan de la simpatía oficial, todo cuenta en la relación de conveniencia que armaron los Kirchner con Moyano. Demasiados intereses como para dejar huecos en estos dos años complicados que tienen por delante.

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