"La relación está rota".

El gobernador cordobés, Juan Schiaretti, aseguró ayer que "la relación política con el kirchnerismo está rota" y adelantó que los peronistas candidatos del PJ de esa provincia el próximo 28 de junio formarán en el Congreso un bloque propio que se llamará Córdoba Federal.
El mandatario –quien además se pronunció en contra de las "listas testimoniales"– tomó así más distancia del kirchnerismo, cuyos operadores tenían previsto hacer mañana un último intento en busca de un acuerdo.

"Siempre he dicho que como gobernador mantendré la relación institucional con la Presidenta, pero el peronismo de Córdoba está en desacuerdo con las últimas decisiones de la conducción nacional del partido", expresó Schiaretti. También expuso su "total desacuerdo" con la idea de que gobernadores e intendentes se postulen al frente de las listas de sus distritos y advirtió que ese mecanismo "le puede hacer un gran daño a las instituciones, tratando de buscar un rédito electoral".

Las declaraciones de Schiaretti dejan sin margen a los operadores K que querían acercar posiciones. El Gobierno pretende que el ex defensor del Pueblo Eduardo Mondino no encabece la lista del PJ. En caso de que lo haga, el kirchnerismo presentará listas propias, con la esperanza de ganarle el tercer puesto a Schiaretti, ya que descuentan que Luis Juez y el radicalismo se llevarán los dos primeros lugares.

Esa esperanza la fundan en que dos de sus hombres fuertes son intendentes de la principal ciudad de la provincia (Daniel Giacomino en Córdoba capital) y de la tercera más poblada (Eduardo Acastello en Villa María). Ayer Francisco Delich, ex ministro de Educación de Raúl Alfonsín, ya daba por hecho que éste será el esquema electoral del kirchnerismo y reclamó los lugares más expectantes para su sector, Convergencia, que encabeza Giacomino, lo que abrirá una puja con Acastello y Patricia Vaca Narvaja, ambos peronistas que aspiran a encabezar la lista de diputados.

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