La relación entre el aumento del 400% en las facturas del gas y el Excelsior

En los últimos días comenzaron a llegar a los domicilios de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires boletas de gas con incrementos del 400%. Esas subas están directamente relacionadas con la operatoria del Excelsior en el puerto local, según dijo en declaraciones a nuestro programa la diputada nacional Virginia Linares.
Ante el desabastecimiento del recurso, el Gobierno tuvo que recurrir al gas licuado por segundo año consecutivo, al menos esa fue la explicación oficial. Sin embargo, hay cuestiones que no terminan de cerrar, en opinión de la dirigente de la Coalición Cívica.

La diputada Virginia Linares se preguntó esta mañana en nuestro programa por qué se contrató el suministro de gas licuado cuando está demostrado que la producción en las empresas del polo petroquímico en nuestra ciudad cayó en el último tiempo y cuando no estamos atravesando un invierno tan crudo.

"En Buenos Aires era un secreto a voces que el gas del regasificador estaba destinado a sostener la operatoria del polo petroquímico de Bahía Blanca, pese a que nadie quiso confirmarlo", enfatizó la legisladora.

Asimismo, destacó la relación entre algunas firmas químicas con Repsol YPF, encargada de la operación técnica del buque amarrado en el muelle de Mega.

Según indicó, ENARSA (responsable del proyecto) le encargó la operación técnica a Repsol. La compañía española, a su vez, contrató el gas natural licuado a la empresa Atlantic, que está conformada entre otras por la propia Repsol, que cuenta con el 23% de sus acciones.

"Todo no queda allí, sino que en el medio de la operatoria también está el traslado del gas, a cargo de la compañía Stream, donde Repsol tiene el 50% de las acciones", agregó Linares.

Finalmente, dijo que el gas sirve para abastecer a las empresas del polo, entre ellas Mega y Profertil, en las que Repsol también participa, en el caso de Profertil con un 50 por ciento. "A veces parece que esta es una operación intrafirmas con intercambio comercial internacional. Entonces tenemos que preguntarnos por qué el Estado Nacional pagó el año pasado 530 millones de dólares por este gas, cuando en Argentina se obtenía el recurso por un precio siete veces menor", agregó. Por último, sostuvo que no se opone a la operatoria si es que sirve para aumentar la producción. "Pero en ese caso uno debe preguntarse por qué tendría que pagarlo el vecino".

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