El reino de la improvisación

Programar, proyectar, verbos desconocidos para la dirigencia municipal. Solucionar un problema creando otros peores también parece ser una constante marplatense. Y con la nueva estación de micros de larga distancia, el problema está tomando ribetes impensados.
Alfredo Antoniucci, tercera generación de paisajistas en Mar del Plata, ingenieros agrónomos y viveristas, como le gusta que los llamen, explicó las razones por las cuales la intención de ensanchar la avenida Libertad con el fin de permitir la circulación de los micros de larga distancia y transplantar parte de su añosa arboleda, está muy lejos de ser una buena idea.

Noticias & Protagonistas: ¿Se pueden sacar los árboles de la avenida Libertad en esta época del año sin dañarlos?

Alfredo Antoniucci: No, de ninguna manera: esta es la época en que están brotando. Eso se puede hacer únicamente durante el proceso de receso de la planta, entre fin de junio y el mes de agosto como máximo. Es un transplante muy costoso, por la mano de obra y los equipos viales que son necesarios. Me enteré por Noticias & Protagonistas de la idea de ensanchar Libertad, pero me parece una barbaridad por el costo que implica hacer un transplante de este tipo y en este momento del año. Las raíces de estos árboles seguramente están enlazadas con caños de desagües y de otros servicios, y sería un pecado que simplemente los tiraran para ensanchar la avenida, porque son ejemplares que tienen un promedio de 70 años. Espero que en el municipio piensen en otras posibilidades, porque son parte del patrimonio urbano de Mar del Plata. Libertad es una de las avenidas mejor forestadas de la ciudad, que milagrosamente se ha salvado. Tiene que haber otra solución, que si costara el mismo dinero, valdría la pena sólo para preservar los árboles. Por ejemplo, aceptar que la entrada de los micros se haga por la avenida Luro.

N&P: Una de las posibilidades sería construir una calle paralela al trazado de las vías del tren; el ancho lo permite si se usa sólo para los micros, y se evitaría todo este movimiento…

A.A: Es un tema en el que deben intervenir urbanistas y no terminar la obra como sea. Entiendo la necesidad de progreso, tener una estación más adecuada a la ciudad, pero no puede hacerse a cualquier costo. Desde lo estético y lo urbanístico, vale la pena preservar los árboles.

N&P: ¿Cuál es el costo de sacar cada uno de los árboles, sin dañarlo, para transplantarlo a otro lugar?

A.A: No menos de 10.000 pesos cada árbol, como una cifra muy razonable, porque requiere de mucho costo de traslado. Un árbol de 10 años, como los ejemplares que vendemos en el vivero, por su tamaño, entra uno por semirremolque, y cuesta de 8.000 a 9.000 pesos. Hay mucho gasto de mano de obra y maquinaria. Esa sería la base de costos de este trabajo, para hacerlo bien.

N&P: A eso hay que sumarle el tema de la infraestructura afectada, ¿no?

A.A: Sí, claro: hay que bajar el cableado, revisar bien lo que esté subterráneo; a veces no hay planos, eso lo sabemos, la ubicación no está bien determinada. Son efectos colaterales por una obra que, aun bien hecha, desde lo urbanístico será contraproducente, porque nos va a quitar una de las mejores avenidas de la ciudad.

N&P: Si bien hay vecinos que se quejan de que la arboleda quita un poco de luz, eso se corregiría con mayor capacidad lumínica.

A.A: Eso se corrige haciendo mantenimiento de poda, que no se hace, o se hace un mamarracho como lo que han hecho hasta ahora. Podando correctamente, alguna rama puede interferir, pero nada más. Los árboles bien podados no molestan ningún tipo de edificación.

N&P: ¿No sería el momento de pensar en hacer una reforestación en la ciudad?

A.A: Eso sería pensar en el largo plazo, como se hizo en la época de Russak con la avenida Carlos Tejedor, en la que se pusieron palmeras chiquitas, de 3 años, a un costo actual de 25 o 30 pesos; se hizo con visión de futuro y no de impacto inmediato. Se las cuidó y hoy son palmeras muy bonitas. Pero el largo plazo a los políticos no les interesa. En la época de Aprile se gastaron fortunas en árboles que no duraron nada. Habría que remontarse a la época de Primavesi para encontrar funcionarios de excelencia en el manejo de los espacios públicos. En su época surgieron las mejores plazas que tuvo la ciudad.

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